El Ayuntamiento de Vilamartín de Valdeorras (Ourense) prevé que este jueves se restablecerá la carretera derrumbada el lunes por las fuertes lluvias. Este suceso dejó incomunicados a unos cuarenta vecinos de dos aldeas, San Vicente de Leira y O Robledo.

Los lugareños, según explicó el alcalde del ayuntamiento, Enrique Álvarez Barreiro, estaban haciendo uso de esta carretera municipal como vía alternativa debido a que la OU-0807, de titularidad de la Diputación, está inoperativa «por problemas de derrumbes».

El derrumbe se produjo el lunes y el regidor explicaba que, en esa misma vía, una corriente de agua con desprendimientos ya se había registrado hace unos meses, pero ahora el río desbordaba con la subida del caudal por las últimas lluvias, así que decidieron «cortar la carretera y ponerlo en conocimiento de la Diputación».

Desde el organismo provincial estuvieron en toda la jornada en contacto con el ayuntamiento, con el que acordaron una cesión temporal de la carretera para poder acometer unas obras de reparación. Por el momento consistirán en la instalación de unas planchas de acero para poder permitir la circulación de los vehículos, hasta que, ya en convenio con la Confederación Hidrográfica, se lleven a cabo las obras de mejora.

El plan inicial era instalar las planchas este mismo martes, pero no ha sido posible. Los operarios se encuentran trabajando en la zona, pero es necesario «hacer el espacio más amplio para poder maniobrar, por lo que están preparando el territorio para tenerlo en condiciones para que sea pisable por los vehículos», según relata el alcalde, que considera que «como pronto» por sus cálculos y «los de la empresa», el tráfico «se restablecerá el jueves a la tarde».

La situación actual, según cuenta el regidor municipal, es que tampoco pueden emplear la pista del monte porque esta atraviesa por una zona de más de 1.000 metros de altura, en la que «ahora mismo está nevando mucho, fuerte y bien, por lo que no hay posibilidad de acceso ni siquiera con los vehículos todoterreno».

A sí pues, Álvarez explica que los vecinos se trasladan en sus propios vehículos hasta la zona afectada por el corte, donde dejan el coche, «cruzan a pie y continúan caminando el trayecto a menos que alguien del otro lado los espere con otro vehículo», que dice «es lo que han hecho a lo largo del día de hoy coordinándose».

Por lo pronto, el regidor espera que «no haya ningún tipo de accidente o cualquier problema» que dificulte la salida o las llegadas a las aldeas, y traslada que desde el Hospital de O Barco de Valdeorras, así como desde el servicio de ambulancias, se han puesto en contacto con el ayuntamiento para «avisar de que, en caso de ser necesario, una ambulancia esperaría del otro lado de donde está cortado».

OTRAS INCIDENCIAS

Las fuertes lluvias de las últimas horas provocaron en la jornada del lunes y la madrugada del martes que los servicios de emergencias municipales tuviesen que estar en alerta por posibles desbordamientos de ríos. En cuanto a los vientos, las incidencias han sido puntuales.

En Baños de Molgas, la crecida del río Arnoia por las intensas lluvias obliga a los servicios de emergencias a estar vigilantes. «Ayer (este lunes) estaba alto y a punto de salirse del cauce», explica a Europa Press el alcalde, Xaime Iglesias.

El regidor reconoce que este martes el cauce se mantiene más bajo control porque «al final de noche tampoco llovió como a lo largo del día», pero llama a no bajar la guardia porque el Arnoia recoge agua de toda la sierra y en la localidad se juntan hasta tres ríos, por lo que el agua «sube rápidamente y de repente».

Ni el temporal ni la situación del río, que en ocasiones obliga a cortar calles anegadas, han dejado en las últimas horas incidencias de importancia en Baños.

En una situación parecida está Manzaneda, donde los servicios de emergencias tan solo han tenido que retirar un árbol caído en la central hidroeléctrica. Este municipio de la montaña ourensana vive este martes pendiente de las nevadas, que se esperan para la tarde y la noche con la bajada de la cota.

«Por ahora hubo muy poca cosa», lamenta el alcalde, Amable Fernández, igual que el anterior invierno.

En Ribadavia, el Ayuntamiento ha mantenido el cierre de las zonas potencialmente inundables por el río Avia, una medida que también afectará a la carretera de Arnoia, tras dar el aviso a la Diputación.

La alcaldesa, Noelia Rodríguez, ha aseverado a Europa Press que están «muy atentos a los ríos», puesto que la situación más «preocupante» es la del Miño, que provoca un «retroceso» del caudal hacia todos sus afluentes, entre ellos el Avia. «Pedimos mucha precaución», manifiesta la regidora.