El 18 de enero de 2018 impactaba en Baralla (Lugo) el primero y hasta ahora único meteorito recogido en Galicia, el de ‘Traspena’, una pieza singular, además, porque es uno de los 43 en todo el mundo en los que se ha podido reconstruir su órbita.

El Museo de Historia Natural de la USC ha acogido este viernes una jornada divulgativa en la que el profesor del área de Astronomía y Astrofísica de la universidad, Manuel Andrade Baliño, ha explicado los distintos pasos de la investigación para determinar la historia de esta piedra, que ha contado con diez científicos implicados y liderados por la USC, que marcó las pautas de actuación desde el campus de Lugo.

Con más de un metro de tamaño y año y medio de investigación encima, los científicos han conseguido determinar que el meteorito formaba parte del cinturón de asteroides conocidos como Apolo, aquellos con órbitas próximas a la de la Tierra.

Además, a través de dos vídeos oficiales y siete casuales aportados por los testimonios, construyeron hasta 31 líneas visuales del fenómeno desde distintos puntos de vista. Así ha podido ser catalogado como un «pequeño asteroide» y determinar su órbita, algo poco frecuente.

La jornada divulgativa, que contó con una amplia asistencia, estuvo enmarcada en un improvisado escenario con un panel de doce piezas procedentes del espacio a sus espaldas, entre las que destacaron la de Cangas de Onís, de hace siglo y medio, que llegó al museo como un obsequio del rector de la Universidad de Oviedo.

UN CAMINO LLENO DE PIEDRAS

Con la caída del meteorito en plena pandemia, los investigadores han relatado las dificultades al llevar a cabo el proceso durante el confinamiento y como, gracias a un permiso de excelencia de la universidad, llegaron a la zona dónde se había estimado el impacto. Allí según comentan, ya había personas de otras partes de España, sin certificación o permiso aparente, buscando el meteorito.

La pieza, finalmente encontrada por Jesús Ángel Farelo en su finca dos meses después, es «100% gallega» ha bromeado el director del Oarma de la USC, José A. Docobo Durántez, quién aseguró que se vislumbra en ella una «cierta semejanza» con la silueta de la comunidad o incluso el antiguo reino de Galicia.

Bajo este «fervor patriótico» han añadido que poco después de producirse el impacto, recibieron solicitudes internacionales para obtener los vídeos captados por los observatorios gallegos. Una petición que fue denegada por los investigadores, quienes resaltaron el valor «decisivo» que las cuatro cámaras instaladas en Santiago y Lugo tuvieron en toda la investigación.

Los investigadores han bromeado con que no se prevén futuras incorporaciones a la colección, ya que estos impactos en Galicia ocurren aproximadamente cada 700 años, y, dada su excepcionalidad, podría dar para el «argumento de una novela o película» añade Docobo.

El meteorito dividido en varias partes, algunas de ellas destinadas al proceso de investigación, estará disponible para la visita en el ayuntamiento de Baralla y en el propio museo, donde le ha sido otorgada una vitrina individual.