La investigación científica sobre el eucalipto se ha intensificado en los últimos años, no solo por la disponibilidad de más recursos, también por el debate y la concienciación social que ha ido in crescendo en los últimos tiempos sobre esta especie exótica, introducida en Galicia en el siglo XIX. El eucalipto, aquí, es sinónimo de polémica.

Por un lado, existen importantes justificaciones económicas para explotarlo: según datos de la Asociación Forestal de Galicia, en 2018 la venta de madera de eucalipto reportó a los propietarios de plantaciones 204 millones de euros, de los 278 millones totales del sector de la tala; por otro lado, las empresas asociadas al Clúster da Madeira e do Deseño de Galicia alcanzaron una facturación ese año de 1.733 millones de euros y sostienen 5.200 empleos; por su lado, la Consellería de Medio Rural defiende que cada año hay 111.000 solicitudes de cortas y que los 300 millones de euros que reporta esta especie en ingresos se reparten entre unas 80.000 personas.

En el lado opuesto, cada vez más se están exponiendo criterios medioambientales para una gestión racional y sostenible de este árbol en Galicia, o incluso para alentar a su erradicación total. Aquí se encuentran los ecologistas, cada vez más dinámicos e intensos en sus acciones contra el eucalipto, y la comunidad científica, que intenta comprender mejor las características de esta planta y su impacto en los entornos en los que crece.

IMPACTO NEGATIVO EN LA BIODIVERSIDAD

Una de las múltiples líneas de investigación que se están aplicando se centra en el impacto del eucalipto en la biodiversidad. Y, de momento, parece haber consenso científico en que los eucaliptales la empobrecen.

Varios estudos constataron que EN zonas dominadas POR EL eucalipto haY menos diversidad Y abundancia de plantas, aves Y macroinvertebrados, Y secan ARROYOS

Una de las aportaciones más recientes viene de investigadores de los departamentos de Biología Funcional y Zoología, Genética y Antropología Física de la Universidad de Santiago de Compostela. En los últimos años han estado comparando el impacto de eucaliptales y carballeiras (robledales) en los hábitats en los que se asientan. En 2018, publicaron los resultados de un estudio que compara la biodiversidad en plantaciones de estos dos árboles en la provincia de Pontevedra, en los municipios de Moraña, Campo Lameiro, Cerdedo–Cotobade, Ponte Caldelas y Pazos de Borbén. Lo que encontraron fue que en las zonas dominadas por el eucalipto hay menos diversidad de especies de plantas y menos variedad y abundancia de aves que en los terrenos en los que el rei es el carballo.

Unos resultados que se vieron posteriormente confirmados por otro estudio similar de estos investigadores, en esta ocasión, en el área central de Galicia, en la comarca de A Ulloa. Las conclusiones a las que llegaron son también que en los bosques autóctonos hay una mayor riqueza de especies de aves y plantas que en los eucaliptales. En base a sus resultados, estos científicos han alertado de que “una creciente extensión de plantaciones exóticas en detrimento de los bosques nativos probablemente conduciría a una mayor pérdida de biodiversidad”, por lo que consideran que “la conservación de bosques autóctonos debería ser una prioridad”.

Otra investigación, publicada en 2017 por el Laboratorio de Ecología Evolutiva y de la Conservación de la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidad de Vigo, concluyó que las plantaciones de eucaliptos reducen la diversidad de macroinvertebrados en pequeños arroyos forestales. Pero, además, los arroyos cuyas áreas de captación están cubiertas principalmente por eucaliptales presentan una mayor probabilidad de secarse completamente en verano.

LOS LÍQUENES COMO INDICADORES

Ahora, una nueva contribución científica certifica el impacto negativo del eucalipto en la biodiversidad, en este caso, sobre comunidades de líquenes epífitos (crecen sobre los troncos de los árboles). Se trata de una nueva aportación con antecedentes en 2013, cuando sus autores publicaron otro estudio similar sobre líquenes en bosques dominados por carballos, pinos y eucaliptos (los líquenes son organismos resultantes de la simbiosis de hongos con algas unicelulares).

Lo que observaron entonces es que “la diversidad y abundancia de líquenes es mayor en bosques nativos de carballos y en pinares, y mucho menor en eucaliptales, sobre todos en los más jóvenes”, afirma la investigadora principal de estos dos trabajos, María Calviño Cancela, profesora titular del Departamento de Ecología y Biología Animal de la Universidad de Vigo.

Entre sus hallazgos, encontraron también que “los bosques autóctonos tienen una composición de especies muy diferenciada de los demás, con el porcentaje más elevado de especies únicas (que no aparecieron en los demás tipos de hábitats forestales, de pinares y eucaliptales), y estuvieron mas asociados con las especies de mayor importancia desde el punto de vista de la conservación (las especies menos comunes)”, detalla la científica.

Además de encontrar esas diferencias entre bosques autóctonos y los demás, dieron con otra diferencia “muy importante” entre plantaciones de pinos y eucaliptos. Para dar con ella, seleccionaron tres edades diferentes de eucaliptales, mientras que las de pino eran todas plantaciones maduras, debido al tipo de gestión de estas, siendo el ciclo del eucalipto más corto.

“Quisimos entonces mirar si esa menor capacidad de los eucaliptales de albergar líquenes era una consecuencia de ser mas jóvenes. Es por eso por lo que en este último estudio nos centramos en comparar plantaciones de pinos y eucaliptos de las mismas edades, incluyendo los siguientes grupos: de 1 a 5 años, de 6 a 10, de 11 a 15, de 16 a 20, de 21 a 25”, describe Calviño Cancela.

Los líquenes suponen “un hábitat importante para muchos invertebradoS, de manera que están relacionados con la diversidad y abundancia de estos organismos, que a su vez sirven de alimento para otros grupos, como aves»

De esta manera, pudieron estudiar cómo va cambiando la abundancia, diversidad y composición de líquenes a medida que los árboles tienen más edad y las colonizaciones de sus troncos por estos organismos va avanzando.

“Cuando hablamos de abundancia, nos referimos al porcentaje de la superficie que está cubierta de líquenes; cuando hablamos de diversidad, lo hacemos sobre el número de especies diferentes de líquenes, y en cuanto a composición, nos referimos a las diferencias/similitudes en cuando al tipo de especies de líquenes”, ilustra Calviño Cancela.

“El objetivo era, por tanto, entender cómo va cambiando con la edad la abundancia, diversidad y composición de líquenes en los troncos de las dos especies más comúnmente utilizadas en las plantaciones forestales en Galicia, con el objetivo de entender mejor las capacidades de estas especies para albergar líquenes; o expresado de otra manera, la contribución de estas plantaciones a proveer de hábitat las especies de líquenes”, completa la profesora.

Los muestreos se realizaron en cinco puntos de la provincia de Pontevedra, de manera que en cada uno los científicos tenían una plantación de cada edad de pino y de eucalipto. En total, 50 parcelas estudiadas (5 localidades x 5 edades x 2 especies de árbol).

En cada una se seleccionaron cinco árboles (250 en total) y se analizaron los líquenes presentes en una superficie de 20 x 20 centímetros en la parte norte y sur del árbol y en dos alturas (la del pecho, unos 130 centímetros de altura del tronco) y en la base de los troncos. Esto es, cuatro cuadrados de 20 x 20 centímetros por cada árbol. Para cada liquen identificaron la especie y se midió la superficie que ocupaba en centímetros cuadrados.

La elección de los líquenes como termómetro del impacto de este tipo de plantaciones en la biodiversidad se debe a la importancia de estos organismos en comunidades forestales, ya que suponen, por ejemplo, “un hábitat importante para muchos invertebrados (pequeños insectos, arañas, etc.), de manera que están relacionados con la diversidad y abundancia de estos otros organismos, que a su vez sirven de alimento para otros grupos, como aves”, justifica Calviño Cancela.

¿Y por qué comparar pinos y eucaliptos? “Por ser Pinus pinaster y Eucalytus globulus las especies más usadas en las plantaciones forestales en Galicia y en muchas partes del mundo”, introduce la investigadora, que prosigue: “Su capacidad para albergar diversidad es, por lo tanto, muy relevante. Además, en este caso tenemos que, aunque las dos son especies usadas en plantaciones, Pinus pinaster es una especie nativa de la Península Ibérica, mientras que Eucalytus globulus es una especie introducida originaria de Australia. Este diferente origen se relaciona en muchos casos con el grado de integración de la especie en las comunidades, entendido como la cantidad de relaciones que establece con otros organismos, lo que lleva frecuentemente a que las especies autóctonas alberguen más diversidad”.

MÁS ABUNDANCIA Y DIVERSIDAD EN PINOS QUE EN EUCALIPTOS

Hecho el estudio, los resultados mostraron que los pinos tienen más abundancia y diversidad de líquenes que los eucaliptos en todas las edades, con entre 2 y 17 veces más superficie de tronco cubierta de líquenes y entre 2,5 y 6,5 veces mayor numero medio de especies, dependiendo de la edad.

También observaron que, a medida que los árboles tienen más edad, se van acumulando más especies de líquenes en sus troncos y estos van cubriendo más superficie; un proceso de colonización que, como resalta Calviño Cancela, “es más intenso en pinos que en eucaliptos”.

«Podemos decir que los pinares contribuyen más a proporcionar hábitat para las especies típicas de nuestros bosques que los eucaliptaLES”

En conclusión, “las plantaciones de Pinus pinaster ofrecen un hábitat mas adecuado para los líquenes que las de Eucalyptus globulus”, ya que “albergan mas abundancia y diversidad de líquenes, lo que puede con esto facilitar también la presencia y abundancia de otros organismos asociados a los líquenes”.

Estos resultados vienen a completar las conclusiones de otros científicos que han constatado que allí donde se plantan eucaliptos la biodiversidad se resiente. Y también reafirman los trabajos previos de Calviño Cancela y sus compañeros, realizados con plantas, aves y líquenes, y que “apuntan a que los eucaliptales albergan, en general, menos diversidad”, aporta la científica.

Aunque en este último estudio no se incluyeron los carballos, en otras investigaciones anteriores Calviño Cancela y sus colaboradores comprobaron que “hay menos similitud entre eucaliptales y bosques autóctonos dominados por carballos en cuanto a las especies que albergan, que entre pinares y carballeiras, de manera que podemos decir que los pinares contribuyen más a proporcionar hábitat para las especies típicas de nuestros bosques que los eucaliptales”, sentencia.

El estudio, titulado ‘Contrasting patterns of lichen abundance and diversity in Eucalyptus globulus and Pinus pinaster plantations with tree age’, se publica en la revista científica Forest Ecology and Management y está firmado por los investigadores de la Universidad de Vigo María Calviño Cancela y Max Neumann, del Departamento de Ecología y Biología Animal, y M. Eugenia López de Silanés, del Departamento de Ingeniería de Recursos Naturales y Medio Ambiente.

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