La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, considera que «lo más importante» de incluir al lobo en el listado de especies silvestres en régimen de protección especial (Lesrpre) no es el debate de si se caza o no sino poder lograr una gestión «unificada, comprensible, comparable de toda la población» para tomar medidas de gestión coordinadas y lograr garantizar la coexistencia a una ganadería extensiva que hay que apoyar.

Ribera ha respondido así a una interpelación del grupo parlamentario popular en el pleno del Senado la que el senador Sanz Vitorio ha rechazado la modificación del estatus legal del lobo para equiparar su consideración tanto al sur como al norte del Duero, donde la especie es cinegética.

Para la vicepresidenta la ganadería extensiva es «de gran interés» socioeconómico y ambiental para el mundo rural que debe protegerse y apoyarse por su alta contribución a la riqueza paisajística, al control de los incendios, a la fertilidad, algo que a su juicio «merece un reconocimiento».

«El debate no es elegir entre lobo o ganadería sino en como garantizar de forma eficaz y justa la coexistencia con los ganaderos, predecible para las instituciones, solvente para el lobo y solidaria para con las familias que viven en zonas done hay grandes depredadores», ha manifestado la ministra, que considera que las cosas tal y como están no son buenas «para nadie», ni para la ganadería ni para el lobo.

Ribera ha puesto de ejemplo las prácticas que rigen en países del entorno como Francia y, en todo caso, ha añadido que la coexistencia no puede tener lugar «a cualquier precio» sino que se requieren sistemas de compensación más eficaces que los actuales.

En ese sentido, la vicepresidenta opina que «conviene» plantearse «de una vez por todas» si el coste de la convivencia del ganado con los grandes carnívoros debe ser asumido solidariamente por la sociedad y no tan solo por los ganaderos, algo que en otros países ha dejado de ser discutido.

De hecho, ha apuntado que el esfuerzo económico para compensar anticipadamente a los ganaderos y reforzar su seguridad en España es más escaso proporcionalmente al número de lobos que el de países vecinos.

En ese sentido, ha expresado su respeto, agradecimiento, solidaridad y afecto con los ganaderos y sus familias, que no siempre encuentran «reconocimiento o empatía» de quienes viven en entornos urbanos. «El Ministerio para la Transición Ecológica es siempre su casa».

En concreto, ha defendido que lograr una visión de conjunto de la biodiversidad más allá de los límites administrativos permitirá lograr un marco común y comparable a la hora de establecer las medidas de prevención y cuando se produzcan daños compensarlos de una manera comparable para evitar, con la actual ausencia de un marco general, importantes desigualdades y agravios.

En respuesta al senador popular Ribera ha defendido que la ciencia no es discutible pero en esta cuestión se requieren «consensos» y la «máxima participación» para aplicar las recomendaciones, porque a su juicio, solo desde el verdadero reconocimiento se podrá garantizar una cobertura anticipada suficiente para las personas que conviven con grandes carnívoros.

En su interpelación, el senador Juan José Sanz Vitorio ha asegurado que el grupo parlamentario o comparte la decisión adoptada en la Comisión Estatal de Patrimonio Natural y Biodiversidad el pasado 4 de febrero, al tiempo que ha arremetido contra el procedimiento adoptado; contra el dictamen científico con el que se ha justificado la decisión y que habla de criterios «demasiado subjetivos»; la ruptura del consenso y las prácticas en el citado comité. «Esto se ha roto desde la deslealtad del Ministerio y del Gobierno», ha criticado.

Además de expresar su oposición a la propuesta ha advertido que desde el punto de vista jurídico «invade competencias exclusivas» de las comunidades autónomas en materia de caza y de gestión de la especie.

PELIGROS DIRECTOS PARA LA ESPECIE

«No hay nada que ponga más en peligro al propio lobo que esta medida, pero no hay nada que ponga más en peligro la población de que esta medida. Y usted es la responsable del reto demográfico», ha apostillado.

En su exposición, ha alertado de las propias consecuencias que esta decisión tiene sobre el ganado y sobre la propia pervivencia del lobo ya que advierte de que se incrementarán los ataques furtivos. «No podemos en ningún caso permitir que esto continúe adelante, porque es una burla, una tomadura de pelo, una falta de respeto a los habitantes del medio rural», opina.

Para Sanz Vitorio, el problema es que ni la vicepresidenta cuarta ni el ministro «ausente» de Agricultura, Luis Planas, es que no han entendido que esto «no va de ayudas, ni de ayudar a una empresa en quiebra, aunque luego se vaya allí una temporada una ministra, sino del ejercicio legítimo de una opción de vida de unas personas comprometidas en el medio rural comprometidas con su medio, con su gente y con lo que quieren ser.

«No se lo vamos a consentir», ha reiterado el senador que ha anunciado que el grupo parlamentario presentará una moción consecuencia de interpelación para rechazar la inclusión del lobo en el Lerspre y que no se haga «ninguna modificación sin el acuerdo de las comunidades autónomas. «Ya veremos si están ustedes con los territorios a los que representan o con el gobierno del caos, como dice Cebrián: del poder de los idiotas», ha espetado.

Finalmente, ha criticado a Ribera de no haber escuchado su exposición por su «eco-fundamentalismo eco-progresista eco-radical», que le impide ver el problema tal cual es y la ha invitado a visitar Fuentes Carrionas, la Sierra de la Culebra y Riaño donde están «las mejores poblaciones» de lobo, para que «no sean los franceses, que sí lo han hecho quienes le cuenten como se gestiona el lobo».

«Esta es la consecuencia de un ministro de agricultura inane, plácidamente acomodado que está dispuesto a trabajar con lo que sea y también la consecuencia de un grupo Parlamentario en el Senado y en el Congreso que no sirven nada más que de felpudo de este gobierno radical e intransigente», ha sentenciado.