La conselleira do Mar, Marta Villaverde, y el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores A Pastoriza de Vilanova de Arousa, Manuel Rosalino Díaz Calo, firmaron este viernes el convenio de colaboración bilateral para recuperación productiva litoral tras la mortandad del marisco por los temporales de comienzos de año.
El proyecto técnico, dotado con un presupuesto de 483.597,63 euros, cofinanciados por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa), pone en marcha diferentes intervenciones diseñado por el propio sector «bajo criterios de cogobernanza» para recuperar las zonas productivas afectadas por el impacto de los temporales.
La conselleira, según ha informado la Xunta en un comunicado, ha subrayado la protección social que del convenio que recoge la compensación a las mariscadoras por la labor de regeneración de hasta 700 euros mensuales, de los cuales deben descontar la cuota a la Seguridad Social.
La cofradía de Vilanova es la cuarta entidad gallega en formalizar el convenio y se suma a los acuerdos ya rubricados y en ejecución con Noia, Vilaxoán y Muros.
El plan de restauración recoge la intervención sobre una superficie de 1.086.872 metros cuadrados. El ratio de acción se distribuye en seis grandes bancos intermareales: Esteiro de Vilamaior I, Esteiro de Vilamaior II, As Sinas 1, As Sinas 2, As Carballas-O Bote y Castelete-O Rego.
El documento prioriza la labor manual en las áreas con posible fijación larvaria natural y limita el uso de maquinaria para revertir el estado de las zonas con acumulación excesiva de fango y la compactación del sedimento.
El convenio ampara la siembra controlada de 650.000 unidades de almeja babosa autóctona, que se distribuirán entre el banco de Castelete-O Rego y el de Esteiro de Vilamaior.
El catálogo ambiental también recoge el control sistemático de especies exóticas invasoras como el alga ‘Gracilaria vermiculophylla’ y la ostra japonesa (Magallana gigas), que se retirarán de manera manual con sachos.
Las labores coordinadas por las mariscadoras se articularán a través de la participación progresiva del colectivo, movilizando en un inicio a 25 profesionales hasta alcanzar las 65 mariscadoras al final del proyecto.
Los turnos de vigilancia y custodia diaria para proteger el recurso con un calendario fijo que acoge las dos horas previas y las dos posteriores a la bajamar diurna en cada franja de playa asignada.
También están previstos muestreos y controles biológicos semestrales y, durante los meses de invierno, las mariscadoras recibirán formación teórica y práctica específica sobre control postural y primeros auxilios, biotoxinas, contaminación y detección de especies invasoras.

