La Asociación Galega de Salas Privadas de Música en Vivo, Clubtura, ha conmemorado este martes en Santiago su 20 aniversario con una asamblea en la que han abordado los retos que aún afectan a estos establecimientos dos décadas después del arranque de la entidad, y que se basan, fundamentalmente, en la necesidad de seguridad normativa que les dé amparo y «no ser los últimos en el reparto» de ayudas.
«Se necesita un circuito potente de salas para que la música gallega crezca», ha dicho, en declaraciones a los medios, el vicepresidente de Clubtura, Tomi Legido, que ha recordado que estos espacios son «los que dan oportunidades» a artistas que empiezan su carrera, como fue el caso, en su momento, de Xoel López o Sés.
Hace 20 años fueron solo un puñado de salas dispersas por toda Galicia las que decidieron asociarse para reivindicar sus necesidades en bloque. En aquel momento, como ahora, ya estaban representadas las cuatro provincias. Actualmente, Clubtura representa a 36 salas de toda la Comunidad, y está incluida tanto en la asociación estatal del ramo como en la europea.
La complejidad de esta asociación radica en que aúna salas con características y circunstancias muy diferentes, tanto las grandes salas de las ciudades como salas pequeñas de localidades alejadas, o incluso aquellas que apuestan por estilos musicales menos masivos. «Es un trabajo complicado», apunta Tomi Legido.
SEGURIDAD NORMATIVA
En cualquier caso, además de reivindicar la importancia del sector tanto a nivel cultural como de empleo, Clubtura apunta a la seguridad jurídica como uno de los elementos pendientes más relevantes. Tomi Legido ha aludido a un informe jurídico a nivel nacional que «hace un repaso por un montón de leyes que, de algún modo, amparan el trabajo que hacemos las salas tanto a nivel cultural como a nivel profesional».
«Con este informe, queremos dirigirnos a las diversas administraciones para decirles: tenéis que respaldar el trabajo que estamos haciendo con normativa que nos ampare y con dinero, igual que se está haciendo con otros eventos musicales, pues no queremos ser los últimos en ese reparto», añade.
La inseguridad jurídica de las salas de música en vivo tiene su mayor exponente en los problemas con las licencias municipales de ciudades como Santiago y Vigo, donde los ayuntamientos «se resisten muchísimo a regular lo que hacemos las salas y siempre hay una especie de posibilidad de que te sancionen por no hacer las administraciones su trabajo».
Clubtura critica esta dejadez de los ayuntamientos, pero también de la Xunta que, «si consigue una norma que ampare a las salas para obligar a los ayuntamientos a hacer lo que no están haciendo, también sería una interlocución válida».
REDE DE MÚSICA AO VIVO
Tomi Legido también se ha referido a la Rede Galega de Música ao Vivo, que impulsa la Xunta de Galicia. Tal y como ha contado, su funcionamiento «fue variando con el tiempo hasta llegar a un punto en el que casi estaba a punto de desaparecer, con cinco salas nada más». Esta situación derivaba de los «problemas administrativos», dado que el papeleo «recaía en las salas, y muchas son pequeñas y no tienen apenas infraestructura para mantener un volumen administrativo muy grande».
En la convocatoria actual, ha añadido, la red de salas está programada por promotores de toda Galicia que se presentaron a la convocatoria, y las salas «son beneficiarias de esos conciertos», con lo que no deben hacer frente a la gestión. Aunque esta opción ha mejorado la participación, de las 36 salas de Clubtura, solo 16 están en esta nueva red y «20 se quedan fuera» porque «no son rentables».
«Como los promotores musicales son los que están gestionando la red, buscan salas en las que vender muchos billetes, no vender 40», ha clarificado el vicepresidente de la entidad, que ha instado a reflexionar estos desajustes para que todas las salas tengan las mismas oportunidades.

