El alcalde de Lugo, Miguel Fernández, ha quitado relevancia este martes a la situación en la que queda el grupo de gobierno local con la marcha de María Reigosa del Partido Socialista y su paso al grupo no adscrito, situación que se hizo pública durante la jornada de este lunes.
«Nosotros a María ni la votamos ni la echamos, y a partir de ahí, respeto absoluto a las decisiones de cada uno», ha destacado el primer edil lucense durante la presentación del acto principal del Arde Lucus celebrado este martes.
El alcalde no se ha «sorprendido» por la decisión, que ha asegurado que desconocía, y ha insistido en la voluntad de «seguir trabajando en la misma línea, con más ilusión si cabe» porque ahora son «menos», haciendo hincapié en «llevar hacia delante el modelo de ciudad, con nuevas iniciativas».
«Entrar en el medio de un mandato, en un grupo nuevo y sin experiencia de gestión en la administración local, causa desajustes y es complicado, y si encima no tienes dedicación exclusiva, las cosas se complican», ha razonado el alcalde sobre las causas que han llevado a la concejala a tomar esta decisión, tras el proceso de distanciamiento que ha tenido lugar desde su nombramiento, a finales del año pasado después del fallecimiento de Pablo Permuy.
Miguel Fernández considera que el hecho de que el Partido Socialista quede en minoría con la marcha de María Reigosa «no va a repercutir en absoluto en el funcionamiento del Ayuntamiento» y ha aprovechado para hacer un agradecimiento al personal municipal y miembros del equipo de gobierno «comprometidos y trabajando a un buen ritmo». De este modo, considera un ejemplo de ello los «importantes anuncios que se están haciendo para el bien de la ciudad».
Con todo, sí reconoció el mandatario lucense el «cambio en la aritmética del pleno» que continuará a partir de ahora, pero no ve peligrar la aprobación de nuevas iniciativas ni los presupuestos, que se votarán de nuevo este jueves y que Reigosa ya había apoyado.
RUPTURA CON EL GOBIERNO LOCAL
María Reigosa confirmó el lunes su ruptura total con el gobierno municipal, tras dimitir el pasado mes de diciembre de sus funciones como responsable local de Medio Rural y, posteriormente, apartarse de las filas socialistas.
Pese a que había dejado la militancia del PSOE, Reigosa continuaba formando parte del Grupo Municipal Socialista protagonizando varios plenos en los que votó algunos asuntos de acuerdo con el Partido Popular.
De este modo, el gobierno bipartito de Lugo se queda en minoría, con 12 concejales –siete PSOE y cinco BNG–, frente a los otros 12 con los que cuenta el PP y el acta de Reigosa, cuyo voto será clave para la gobernabilidad.

