Con la llegada de la Navidad, los hogares españoles se llenan de listas de deseos para encontrar el regalo perfecto para los más pequeños. Muñecas, peluches, coches teledirigidos, cocinas de juguete o balones copan escaparates y catálogos. Sin embargo, más allá de la ilusión y el envoltorio brillante, surge una pregunta clave: ¿son todos estos juguetes realmente seguros para los niños?
Desde hace más de una década, existe una norma que deja en fuera de juego cualquier producto que presente algún riesgo para los más pequeños de la casa. La Directiva europea sobre seguridad de los juguetes tiene como objetivo garantizar un nivel alto de protección para la salud y seguridad de los niños, asegurando que cualquier juguete vendido en la UE cumple estrictos controles antes de llegar al mercado.
Para ello, regula una serie de requisitos esenciales de seguridad que todo juguete debe cumplir, donde se incluyen los referentes a la seguridad física y mecánica, la seguridad de los juguetes eléctricos y la seguridad química, principalmente.
Así pues, antes de comercializar cualquier producto, el fabricante debe realizar una evaluación de conformidad para asegurar que cumple todos los requisitos.
Esta evaluación resulta esencial para que pueda figurar en el producto la denominada «declaración CE de conformidad», un documento mediante el cual el propio fabricante certifica, bajo su responsabilidad, que el juguete cumple con la normativa europea en materia de seguridad, salud y protección del consumidor. Solo tras este proceso puede el producto llevar el marcado CE y ponerse legalmente a la venta en el mercado europeo.
En relación al trámite de retirada de un producto del mercado, este se desenvuelve en varias fases: en primer lugar, si el riesgo es de extrema gravedad, se adoptan medidas cautelares inmediatas, como la suspensión de la venta y la inmovilización del producto para evitar que siga distribuyéndose.
A continuación se lleva a cabo la apertura de un expediente administrativo sancionador donde se identifica al responsable legal dentro de la Unión Europea. Además, se ordena la retirada del juguete de todos los puntos de venta y, si el caso tiene relevancia para otros países, España lo notifica al sistema europeo Safety Gate, lo que permite que el resto de Estados miembros adopten medidas similares.
EL LABORATORIO DE CONSUMO DE GALICIA, «ÚNICO» EN ESPAÑA
El Laboratorio de Consumo de Galicia cumple una labor de control y vigilancia sobre los productos que llegan a través de inspecciones del Ministerio de Consumo. Así, su directora Natalia Crespo ha asegurado que Galicia tiene el «privilegio» de contar con el único laboratorio acreditado de España para realizar este tipo de ensayos.
La toma de muestras de juguetes constituye una de las labores que se llevan a cabo en el día a día. Concretamente, este año en España se han recibido 120 alertas de juguetes, según datos oficiales del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
De esta cifra total, 37 han sido los juguetes que por sus riesgos han sido notificados por el Laboratorio de Consumo de Galicia, un número que eleva a 19 la media anual de juguetes peligrosos sobre los que el Instituto Galego de Consumo e da Competencia (IGCC) emite alertas.
Por otro lado, los incumplimientos sobre los juguetes más frecuentes son los relacionados con la seguridad física y mecánica. Así pues, Natalia Crespo afirma que no resulta extraño ver juguetes que al romper desprendan sus piezas, con el riesgo que esto conlleva para los niños en el caso de que sean ingeridas, o incluso han visto casos de pistolas de juguete con una energía cinética del disparo superior a lo establecido.
Ciertas réplicas de los «labubu», unos muñecos muy populares entre los niños, han sido objeto de análisis en el laboratorio recientemente. Dichas réplicas contenían químicos peligrosos en el material de fabricación que incumplían los estándares de seguridad infantil, además de fallos en la seguridad mecánica. Así pues, el desprendimiento de piezas pequeñas supone un riesgo grave de asfixia para los más pequeños, especialmente para los menores de tres años, que pueden llevárselas a la boca sin darse cuenta.
Este juguete ya había sido analizado en Reino Unido y Suecia, donde se encontraron «ftalatos» -un grupo de compuestos químicos que se añaden a algunos plásticos para que sean más flexibles y suaves- en concentraciones de hasta 250 veces por encima de los límites legales establecidos en la UE. Entre ellos, el DEHP, uno de los ftalatos detectados, está prohibido en juguetes infantiles en la Unión Europea desde hace décadas debido a sus efectos negativos sobre el sistema reproductivo y el desarrollo.
LA COMPRA ONLINE: UN NUEVO RETO
«Llevamos muchos años metiendo caña a las tiendas físicas», reconoce la directora del Laboratorio de Consumo de Galicia. No obstante, hoy en día es difícil que en una juguetería se encuentren productos que presenten algún tipo de riesgo. Así pues, asegura que es en la compra online donde están encontrando la mayor parte de los problemas.
De hecho, en un estudio reciente realizado por este centro de investigación, de 10 muestras de juguetes adquiridos online, cinco han presentado algún tipo de inconveniente y han tenido que ordenar su retirada del mercado.
Respecto al país de procedencia de la mayor parte de los juguetes, Natalia Crespo no duda en señalar a los países asiáticos como la «gran fábrica de productos del mundo».
No obstante, insiste en que desde el Laboratorio de Consumo consideran que la seguridad de los juguetes está más ligada a la calidad de los procesos de fabricación y al cumplimiento de la normativa que al país de origen.
«Un juguete fabricado en cualquier lugar del mundo puede ser seguro si el fabricante realiza correctamente los ensayos y controles necesarios, mientras que incluso un producto procedente de un país con buena reputación industrial puede resultar peligroso si no se siguen los controles adecuados», asegura.
Finalmente, la directora del Laboratorio de Consumo de Galicia ha destacado la seguridad de la mayor parte de los juguetes que hoy en día se comercializan y ha recordado la gran cantidad de personas que trabajan para que todas las medidas se cumplan. No obstante, advierte a los padres que antes de entregar un juguete a su hijo, miren detenidamente las etiquetas y tengan en cuenta las recomendaciones de los fabricantes.

