La Policía Local de Pontevedra ha detenido a un hombre que quebrantó una orden de alejamiento de su exmujer al acudir hasta el establecimiento donde ella trabaja. Además, los agentes comprobaron que estaba bajo el efecto de las drogas, según recoge un comunicado municipal.
La intervención se desarrolló en la madrugada del 4 de mayo, alrededor de las 00.30 horas, cuando una patrulla observó un vehículo circulando a gran velocidad por la ciudad y procedió a darle el alto tras detenerse ante un establecimiento de la ciudad. Al acercarse al conductor y observar la sintomatología, le realizaron las pruebas pertinentes y dio positivo en cocaína.
Tras consultar los antecedentes penales del individuo, los agentes comprobaron que tenía en vigor un orden de alejamiento al respecto de su expareja, que «incluía la prohibición de acercarse a su lugar de trabajo, domicilio y de comunicación», explica el Ayuntamiento.
Al comprobar que la mujer se encontraba en su lugar de trabajo –en este caso, el establecimiento hasta el que había acudido el hombre–, los agentes procedieron de inmediato a su detención para su posterior puesta a disposición judicial.
DETENCIÓN POR VIOLENCIA DE GÉNERO
La Policía Local detuvo a otro varón el 1 de mayo por un presunto delito de violencia de género. Agentes intervinieron alrededor de las 00:28 horas tras recibir un aviso sobre una pareja que estaba discutiendo en la vía pública.
Durante la intervención, los actuantes observaron que la mujer presentaba «lesiones visibles», según detalla el ente local. Además, los agentes se entrevistaron de forma reservada con la mujer, quien les manifestó que «llevaban nueve meses de relación y conviviendo juntos desde el inicio de la misma».
En el momento de realizar el cacheo superficial al presunto agresor, le fue intervenida una navaja de unos 10 centímetros de longitud y 4,5 centímetros de hilo, que portaba en el bolsillo izquierdo delantero del pantalón. De este modo, los agentes procedieron a la detención del individuo como presunto autor de un delito de violencia de género.
DELITO DE DESOBEDIENCIA Y RESISTENCIA GRAVE
Por otra parte, el mismo 1 de mayo, la Policía detuvo a un tercer individuo por un presunto delito de desobediencia y resistencia grave. A las 23.25 horas, una patrulla se desplazó a un establecimiento de la ciudad alertados sobre un altercado que se estaba produciendo vía pública.
Al llegar, varias testigos indicaron que un individuo había agredido a distintas personas en el interior de un local próximo, donde se encontraba en ese momento el presunto agresor. Los agentes acompañaron al sospechoso al exterior para identificarlo.
Este, según el Ayuntamiento, mostró «una actitud muy agresiva y desafiante» hasta el punto de que tuvo que ser sujetado por un acompañante para evitar que arremetiera contra un agente. A pesar de ser advertido hasta en cinco ocasiones de que abandonara el lugar y no regresara, «el individuo volvió a entrar haciendo caso omiso de las indicaciones».
«Ante su negativa a salir, su fuerte resistencia y sus braceos, los agentes tuvieron que reducirlo empleando la fuerza mínima indispensable y procediendo a su detención para su puesta a disposición judicial», concluye el comunicado municipal sobre lo sucedido.

