La Fundación Amigos de Galicia ha hecho hincapié este lunes en la «vulnerabilidad anímica» de las personas mayores que han pasado esta etapa de confinamiento en soledad, que «han visto sus rutinas paralizadas» y que «han estado alejadas de sus familias y personas de referencia» a causa de la crisis del coronavirus.

«Somos conscientes de que este aislamiento social al que han estado expuestas estas personas, independientemente de su nivel económico, ha sido especialmente duro y ha afectado a su salud física, con importantes pérdidas de peso ocasionadas por el estrés y la ansiedad, y a su salud emocional», apunta la fundación.

En un comunicado, han subrayado que «la principal vía de entretenimiento de muchas de estas personas mayores confinadas en soledad», sobre todo de las que «no tienen dominio de las nuevas tecnologías», fue ver la televisión, «plagada de malas noticias» en relación con la COVID-19.

La soledad, el aislamiento social y familiar y «la exposición a noticias deprimentes» han «hecho mella en la salud emocional en estas personas», muchas de las cuales todavía siguen sin poder ver a sus allegados por las restricciones de movilidad.

En relación a esta cuestión, la entidad ha hablado de lo sucedido a María Dolores Couceiro, integrante del patronato rector de Fundación Amigos de Galicia, que a sus 85 años vive sola en Bastiagueiro, ya que su hijo reside en Madrid. Dolores sufrío este fin de semana un ICTUS y fue encontrada en su casa por la persona que la cuidaba, que se desplazó a su domicilio alertada por un miembro de Fundación Amigos de Galicia que había estado llamándola sin obtener respuesta.