El Consorcio de Santiago ha adjudicado por 82.382 euros el contrato de limpieza, restauración y conservación del Arco de Mazarelos a la empresa Milagros Martínez Mellado-Chan Restauración y Rehabilitación, una actuación que tiene como objetivo «frenar el deterioro y mejorar las condiciones de conservación» de este elemento patrimonial, «uno de los vestigios más singulares del antiguo recinto defensivo de Santiago de Compostela».
Los trabajos, apunta el Consorcio, se desarrollarán «desde el máximo respeto a sus valores históricos, arquitectónicos y patrimoniales».
Las obras contemplan la limpieza y restauración de los paramentos, la eliminación de la vegetación y de la colonización biológica presente sobre la fábrica, así como la consolidación de los elementos de cantería y cachotería que se encuentran deteriorados.
Una parte importante de la intervención se centrará también en corregir las causas de las filtraciones de agua que afectan al monumento. Para eso, se mejorará la estanquidad de la parte superior del arco y de los encuentros con los edificios colindantes, con el objetivo de evitar la entrada de agua de lluvia.
Además, se revisarán los encintados, se repararán los elementos dañados y se retirarán o se reubicarán instalaciones, cableados, placas y otros añadidos ajenos al monumento que alteran su percepción.
El conjunto de los trabajos permitirá mejorar la estabilidad y durabilidad de los materiales y favorecer la conservación a largo plazo de este elemento histórico.
ÚNICA PUERTA EN SU EMPLAZAMIENTO
El Arco de Mazarelos es la única puerta de la segunda muralla medieval de Santiago que se conserva y, además, en su emplazamiento original. Formaba parte del recinto defensivo de la ciudad, impulsado a partir del siglo XI, y daba acceso a la vía procedente de Ourense, por lo que constituyó durante siglos un importante punto de entrada de mercancías.
Según recoge el Codex Calixtinus, por esta puerta entraba tradicionalmente el vino de O Ribeiro, aunque también era paso habitual de los cereales procedentes de Castilla. De este modo, el arco estuvo estrechamente ligado a la actividad comercial y económica de la Compostela medieval.
Con el progresivo derrumbamiento de la muralla entre los siglos XVIII y XIX, el Arco de Mazarelos quedó como uno de los principales testimonios del antiguo sistema defensivo de la ciudad.

