Los gallegos parecen haber sido muy responsables en lo que respecta a la autoprotección durante el eclipse solar que se pudo ver en la comunidad este miércoles. Por el momento, no se han registrado grandes lesiones oculares.
Fuentes sanitarias consultadas por Europa Press explicaban que entre las 19.30 horas y las 22.12 horas, el 061 había atendido 19 incidencias, de las que 11 se resolvieron directamente desde la propia central del 061 y ocho necesitaron traslado a un centro hospitalario.
Entre esas incidencias se incluyen ocho consultas sin sintomatología, seis caídas, tres crisis de ansiedad, un mareo y un síncope.
Con todo, en los días posteriores, los gallegos han acudido a consultas de oftalmología «ante el menor signo de alarma», puesto que las lesiones pueden tardar en aparecer entre 24 y 48 horas.
Así lo explica la oftalmóloga del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS), Chus Valladares, que indica que todo lo que han registrado hasta el momento es «muy leve».
RETINOPATÍA SOLAR: PÉRDIDA DE VISIÓN CENTRAL Y ALTERACIÓN CROMÁTICA
El servicio de guardia de oftalmología se vio reforzado desde la noche del eclipse con un especialista más y allí han atendido a nueve pacientes estos días con consultas relacionadas con el eclipse y que, en términos generales, no ha habido lesiones.
Además de la exploración, se les practican pruebas complementarias que en algunos casos están pendientes todavía de resultado, pero que, augura, es probable que no muestren nada reseñable.
En contra de lo que se piensa -y lo que relatan los que acuden a consulta-, la retinopatía solar (así se denomina la lesión) no es una quemadura como tal, es un daño fotoquímico que se produce en la retina por el impacto de la luz solar sin protección. Puede conllevar pérdida de visión, pero lo que no implica es dolor ni picor.
Valladares descarta este extremo, algo que indican muchos pacientes que acuden a consulta, así como que miraron algunos segundos al sol sin gafas, incluso sin intención. Esto no es suficiente para una lesión, insiste.
«Ha habido mucha información, se ha insistido mucho en la protección y eso es muy positivo. Pero algunos acuden, con algo de aprensión, ante cualquier mínimo síntoma. Pesa la incertidumbre y al ser más autoconsciente, acabas viendo señales donde igual no las hay», relata.
Con todo, advierte que el fin de semana todavía entra dentro de la ventana en la que pueden aparecer lesiones y por eso indica algunos síntomas a los que prestar atención: pérdida de visión en la zona central, ver las líneas rectas torcidas, sentir mucha molestia a la luz y notar alteraciones en los colores, especialmente verlos más apagados.

