Las obras del barrio de Pontepedriña, en Santiago de Compostela, han entrado en su «recta final» y contribuirán a preparar a la ciudad para «hacer frente a los episodios climatológicos adversos» agravados por el cambio climático. De esta forma, permitirán evitar posibles escorrentías y la acumulación de aguas.
Así lo ha explicado la alcaldesa, Goretti Sanmartín, en una visita al estado de la intervención junto al concejal de Vías y Obras, Xesús Domínguez. A su modo de ver, estas actuaciones supondrán un «cambio de paradigma» en toda la ciudad y servirán como «modelo piloto» para llevarla a otras zonas de Compostela.
En concreto, la regidora ha destacado la creación de un «canal vegetal» al aire libre por el que el agua discurrirá y en el que las plantas y el pavimento ejecutarán la función de filtrado. Aquella que no logren absorber llegará a una laguna situada en el Parque Eugenio Granell y será devuelta al río «en perfecto estado».
«Es otro modelo de hacer obras, en el que prima la eliminación de pavimentos impermeables y se hace ese trabajo de filtración, algo muy vanguardista y que supone otra forma de tratamiento de las lluvias», ha remarcado Sanmartín.
Además, la rúa Amor Ruibal ha quedado reducida de cuatro a dos carriles para automóviles con el fin de crear zonas de estancia y llevar a cabo su humanización, con nuevos espacios de socialización y también pensados para la comunidad educativa del barrio. Las actuaciones incorporarán bancos y especies de árboles autóctonas.
La renaturalización abarca todo el barrio de Pontepedriña, con una inversión de 1,8 millones de euros. Está incluida en el proyecto ‘Entre Sar e Sarel, del que forma parte el Ayuntamiento junto con la USC. Cuenta con la cofinanciación de la Unión Europea con fondos Next Generation a través de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco).

