La Asociación Española Contra el Cáncer, así como profesionales relacionados con el ámbito oncológico, advierten que mejorar la atención psicológica de los pacientes con cáncer debe ser una de las prioridades para ayudar a afrontar esta enfermedad, que genera «inestabilidad emocional, pérdida de independencia» e incluso preguntas que llegan a «cuestionar la propia existencia».

Si bien el cáncer aparece de muchas maneras, el de mama es el que más afecta a las mujeres occidentales y el que más número de recaídas registra. En España se detectan más de 33.000 nuevos casos al año, de los que 2.186 se dieron en Galicia en 2019. De hecho, la Comunidad es la quinta del Estado con más recaídas: este año 8.725 españolas han sufrido metástasis después de haber pasado por un cáncer de mama.

«La metástasis en un golpe muy duro», comenta una superviviente de esta lacra Olalla Sas a Europa Press. Su diagnóstico fue un tumor a los 20 años que derivó en otro a los 29. Recuerda haber echado en falta una «atención más humanizada» que atendiera a sus «preocupaciones», más allá de las físicas, y un trato más «naturalizado» de la situación en su entorno.

En su opinión y en la de profesionales como el profesor de educación física contra la fatiga oncológica de Narón (A Coruña), José Barcia, los lazos rosas y el resto de industria que se ha creado a su alrededor visibilizan la enfermedad pero, muchas veces, «transmiten una imagen muy alejada de la realidad».

A día de hoy no se presta atención suficiente a la soledad, la marginalización o el miedo que experimentan los pacientes. Las campañas que dan voz a esta afección utilizan un lenguaje bélico que define el proceso del cáncer como una ‘guerra’ y a los que lo sufren como ‘superhéroes’.

A juicio de Barcia, cuando se habla de cáncer debe estar presente el «entusiasmo», la «ilusión» y las «expectativas positivas». Por el contrario, «la guerra te consume y si la guerra te gana, quizás te hayas pasado mucho tiempo luchando contra algo» en lugar de «vivir de la mejor manera posible e intentar disfrutar de lo que se tiene», porque al final «uno no sabe cuanto tiempo le toca vivir».

INVESTIGACIÓN Y ATENCIÓN PSICOLÓGICA

En este sentido, la atención psicológica es una de las patas flojas del sistema sanitario, tanto desde la perspectiva del paciente, como la de los propios profesionales. De hecho la estrategia en cáncer del sistema nacional de salud asegura que «la intensidad del sufrimiento emocional o la complejidad de su manejo hacen necesaria una adecuada atención psicológica tanto del paciente como de la familia».

En la actualidad, los esfuerzos de los profesionales sanitarios además de centrarse en reclamar recursos económicos para la investigación, como una prioridad, también apuestan por mejorar en el ámbito de la psicología para ofrecer una mejor calidad de vida.

José Barcia, que lleva 11 años trabajando con mujeres afectadas, opina que las personas que padecen cáncer se encuentran «en una fase muy sensible de su vida, en un momento vulnerable». Buscan «la empatía y la comprensión» que muchas veces no se les ofrece «por los apuros» de la sanidad.

PLANES INACTIVOS

A pesar de que el reclamo trasciende desde los propios pacientes a los especialistas de la oncología, España presenta un mapa bastante desolador sobre las planificaciones de atención psicológica a los enfermos de cáncer y su aplicación efectiva.

El observatorio de AECC identifica que 13 de las 17 comunidades autónomas cuentan con algún tipo de planificación en la atención al cáncer. Once de ellas poseen un plan en cáncer específico (65%), sin embargo solo son dos las regiones que lo incorporan en su plan de salud general y que lo tienen activo (Navarra y La Rioja).

Por su parte, Galicia cuenta con un plan prescrito, pero no está vigente. El último que registró el Sergas corresponde al periodo 2002-2005. Es el más anticuado y obsoleto del país junto con el de Castilla y León.

Quienes sufren las consecuencias de la ausencia de un plan de acción efectiva son los pacientes y sus familiares. Según la AECC, «la atención que se brinda no es especializada ni suficiente para cubrir las necesidades» del propio afectado ni de su entorno cercano.

«NADIE HABLA PARA PROTEGER AL OTRO»

Durante la etapa educativa, nadie recibe una «formación emocional», como sí recibe una formación académica. Sin embargo, muchas veces se da por hecho que la familia y los amigos tienen que saber cumplir con un papel de psicólogo que no les corresponde y que no pueden afrontar, aunque intenten ayudar.

En este sentido, el profesor explica que «cuando una persona esta diagnosticada, el entorno quiere protegerla, no quieren hablar de la enfermedad porque tienen miedo a hacerle daño y el enfermo hace lo mismo». «Nadie habla para proteger al otro, y al final todo el mundo tiene emociones contenidas, sufren y lo pasan mal».

Olalla Sas lo ejemplifica con su experiencia, «no se atrevían a hablar conmigo, les daba miedo preguntarme», asegura. Cree que no está del todo «naturalizado» pasar por un cáncer, pero «es importante que se vea que le puede pasar a cualquiera y que está al orden del día».

TÓCATE LAS TETAS

Otro de los aspectos que destaca Olalla, es que «la investigación es muy importante, pero lo que está más a mano de cada uno es concienciarse de que esa enfermedad está ahí. La gente no puede tener miedo a un diagnóstico, conozco a gente que no quiere ir al médico por si luego tiene que sufrir las consecuencias».

Hoy día, «poder tener un diagnóstico precoz, es lo que más puede ayudar» a combatir una enfermedad que en 2019 se ha cobrado 6.689 vidas debido a tumores mamarios en España. «Debería haber más concienciación entre la gente para que no tenga miedo», en lugar de promocionar «el lacito rosa que no llega a profundizar» en las consecuencias de sufrir un cáncer.

Sin embargo, para poder prevenirlas existen plataformas como ‘Tócate las tetas’, que anima y enseña a autoexplorarse a través de unas simples indicaciones y que cuenta con un blog para que las pacientes puedan compartir sus experiencias y tengan un espacio para expresarse.

Los grupos de afectadas que se reúnen para desarrollar alguna actividad, como la que lleva a cabo Barcia contra la fatiga oncológica, también resulta beneficiosa para ellas «que ven empatía real en sus compañeras» y al final, tanto las más optimistas como las menos, dan una lección «de lo que es vivir y pelear».