La secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Ángela Rodríguez, ha llamado a «no retroceder» en los derechos del colectivo LGTBI y ha remarcado que todavía «queda camino por delante» en esta materia.

Así lo ha señalado durante su participación en la presentación y debate del protocolo sobre el tratamiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad con relación a la orientación sexual e identidad de género de las personas.

En la Academia Galega de Seguridade Pública, en A Estrada (Pontevedra), Rodríguez ha intervenido junto a la decana de la facultad de educación de la USC, Carmen Fernández Morante; el miembro del equipo redactor del protocolo de la USC, Enrique Latorre; y un miembro de la Policía Nacional.

Su presencia ha estado marcada por la polémica por sus palabras sobre la ley del ‘solo sí es sí’, por las que acababa de pedir disculpas pese a subrayar que se han «descontextualizado».

«RELEVANTÍSIMO»

En una jornada en la que se ha debatido sobre cuestiones como los registros corporales o la identificación en los documentos nacionales de identidad, la secretaria de Estado ha valorado la «importancia o valor de este tipo de instrumentos».

A su juicio, es «relevantísimo» que la Policía Nacional cuente con un protocolo como este, en un ámbito en el que aún hay «camino por hacer» como ocurrió, según ha comparado, con la ley de violencia de género.

La «única pequeña ausencia» que ve en este protocolo «tiene que ver con la violencia en el ámbito familiar que se pueda dar entre personas del mismo sexo», lo que redundaría en «maneras específicas de desplegar medidas de protección». «Tendremos que desarrollar algunas medidas que nos sirvan para protocolizar una situación», ha dicho.

Al respecto, ha apuntado que se está en desarrollo de un teléfono como el 016 pero «para delitos LGTB» que «será el 028» y es «muy probable» que se haya puesto «en marcha» en los próximos dos meses. «Será relevante para visibilizar», ha resaltado, antes de referirse a que «va a haber recursos especializados para valoración social del riesgo de algunos de estos delitos».

En este sentido, también ha apuntado a «casos que no son entre parejas», como «un padre o una madre de un hijo que viva en el domicilio familiar». «Casos que conocemos perfectamente bien desgraciadamente», ha dicho.

RECONOCER DISCRIMINACIONES

A modo de «anécdota», se ha referido a la «presunción de heterosexualidad» cuando se acude al médico y al hecho de que a ella misma, según asegura, no le alquilaron un piso «por el hecho de ser lesbiana». «¿Esto es un delito? No, porque no es un delito de odio. ¿Pero es una conducta sancionable? Sí lo es», ha incidido.

En este contexto, ha llamado la atención sobre que es «labor» de las administraciones públicas «aprender a reconocer estas situaciones y cómo se puede hacer este acompañamiento». «Tenemos un cambio muy amplio por delante», ha finalizado.