El Banco de Alimentos de Lugo atiende a una veintena de familias de refugiados ucranianos, que huyen de la guerra, además de a personas refugiadas de Colombia, Nicaragua y de países africanos.

Según ha explicado la presidenta del banco, Amadora Núñez, huyendo de la ofensiva rusa, hasta veinte familias han acudido a dicho servicio, además de colombianos, nicaragüenses y «de distintos países africanos».

«Tenemos muchos refugiados y no solo los expulsados por la guerra en Ucrania, sino que hay guerras también soterradas y calladas», ha constatado Amadora Núñez.

De momento en el Banco de Alimentos de Lugo «aguantan» y cuentan con «reservas» para atender «a la gente que lo precisa». «La gente y las empresas se han volcado», sostiene tras la última operación kilo.

Son más de 2.000 familias las que acuden al banco en la provincia, a las tres instalaciones con que cuentan, en la misma ciudad amurallada, Monforte y Viveiro.

Núñez ha dejado claro que la alta inflación también se «nota» en cuanto al incremento de familias que no llegan a final de mes. Amadora Núñez ha apelado a que la gente «no tenga miedo» a acudir a recoger comida, aunque desliza la necesidad de ser «prudentes». «Yo siempre digo que miedo, nunca; y precaución, mucha», ha concluido.