Una de las portavoces de la Plataforma Feminista de Lugo, Ana Torrón, se ha reafirmado en que la joven de 23 años que fue arrojada desde la muralla de Lugo sufrió una agresión «transfóbica», en concreto a manos de un varón con el que había compartido copas en el casco viejo de la ciudad en la madrugada del 31 de octubre.

Torrón se sustenta en que eso «fue lo primero que dijo» la víctima, aunque instó a esperar a que mejore su estado. «Hasta que no se recupere totalmente y haga una declaración en condiciones poco más podemos aportar, pero ella desde un primer momento es lo que apuntó», ha ratificado.

La joven salió de la UCI del HULA este pasado fin de semana y se encuentra en planta, «acompañada de su hermana en todo momento».

«Sigue con mucho daño, mucho dolor y un shock tremendo», ha señalado, para considerar que «va a tardar en reaccionar y ponerse bien y empezar a hablar».

En todo caso, la Plataforma Feminista sigue volcada en asistir «a su familia». «Ella sabe que hay un montón de gente en Lugo apoyándola, cosa que agradece muchísimo. Por esta situación de vulnerabilidad total cualquier muestra de cariño es bienvenida», ha subrayado la portavoz de este colectivo.

Ana Torrón ha insistido en el «gran dolor» que tiene la víctima, y ha calculado que estuvo «más de seis horas abandonada, de noche, sangrando».

«Tenía el teléfono a 30 ó 40 centímetros y no lo podía coger, lo que provocó una situación de impotencia, de desesperación y de dolor. Esto va arrastrar unas consecuencias psicológicas terribles. Es un gran trauma, a ver cómo se resuelve en el tiempo», ha concluido.