Alfonso Rueda Valenzuela ha sido investido por primera vez presidente de la Xunta con el apoyo de la mayoría absoluta del Grupo Parlamentario Popular. Una vez que tome posesión de su cargo este sábado, el dirigente pontevedrés, de 53 años, será el sexto presidente de la Autonomía de Galicia y tendrá su hueco en la historia: es el primer presidente que ‘hereda’ la Presidencia tras la renuncia de su antecesor, Alberto Núñez Feijóo.

Natural de Pontevedra, donde nació el 8 de julio de 1968, Rueda accede al cargo tras una trayectoria política ligada a Feijóo, de quien hasta ahora ejercía como vicepresidente primero de la Xunta.

Casado y con dos hijas, el sexto presidente autonómico de Galicia es licenciado en Derecho por la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y secretario municipal en excedencia –tiene la plaza en Marín–.

En unos diez días, en el 18º Congreso extraordinario que el PPdeG prevé celebrar en Pontevedra los días 21 y 22 de mayo, Alfonso Rueda se convertirá también en el líder de los populares gallegos y, conforme marcan los estatutos del partido, en candidato popular para 2024.

‘HEREDA’ EL CARGO DE FEIJÓO

‘Hereda’ la Presidencia de la Xunta de Feijóo, quien la ha dejado para dirigir el PP estatal justo cuando se cumplían 13 años desde que tomó por primera vez posesión de su cargo tras su primera victoria electoral en 2009. El de Os Peares, que ha conseguido sumar cuatro mayorías absolutas consecutivas, ha sido el quinto presidente autonómico.

Feijóo accedió también al cargo siendo el más joven de los elegidos en las urnas, aunque el socialista Fernando González Laxe –que accedió a la Xunta tras una moción de censura– tenía 35 años cuando se convirtió en jefe del Gobierno gallego.

El de os Peares sustituyó en la Presidencia de la Xunta en 2009 al socialista Emilio Pérez Touriño, quien gobernó durante una sola Legislatura en coalición con el BNG (con Anxo Quintana como vicepresidente). Lo hizo entre 2005, cuando cayó la hegemonía de los populares en Galicia durante casi 16 años –tras perder Manuel Fraga la mayoría absoluta–, y 2009.

El presidente fundador del PP había liderado antes de Touriño la Comunidad, tras lograr en 1989 su primera victoria electoral. Desde entonces se sucedieron otras tres nuevas mayorías absolutas del PPdeG en las elecciones de 1993, 1997 y 2001.

El político vilalbés fue el segundo dirigente popular en presidir la Xunta ya que, en las primeras elecciones gallegas de 1981, el PPdeG superó al partido centrista al obtener 26 de los 71 diputados del hemiciclo, por los 24 de UCD, con lo que Gerardo Fernández Albor se convirtió en el primer presidente de la autonomía gallega.

El médico compostelano encabezó también la candidatura del Partido Popular en 1985 y obtuvo de nuevo el respaldo del Parlamento para continuar al frente del Gobierno gallego.

TRIPARTITO

No obstante, una profunda crisis de su Ejecutivo a mitad de legislatura, con la división del grupo parlamentario y la dimisión de la mayoría de los conselleiros, encabezados por el vicepresidente, Xosé Luis Barreiro Rivas, propició una moción de censura que otorgó la Presidencia al socialista Fernando González Laxe.

Tras este movimiento, Galicia vivió dos años de un tripartito compuesto por los socialistas, Coalición Galega (CG) y el Partido Nacionalista Galego (PNG).

Además, antes del referéndum estatutario de 1981, en la etapa preautonómica, ocuparon la Presidencia de la Xunta Antonio Rosón y José Quiroga, a propuesta de UCD, que contaba con mayoría en la asamblea de los diputados gallegos elegidos en las elecciones generales.

PERFIL DE RUEDA: 13 AÑOS A LA SOMBRA DE FEIJÓO

A la sombra de Alberto Núñez Feijóo desde el relevo de Manuel Fraga en 2006 y después, tras la victoria electoral de 2009, como su número dos en la Xunta, Rueda Valenzuela asume su mandato con el reto último de preservar el poder autonómico para los populares con la quinta mayoría absoluta en 2024 –será candidato popular automáticamente una vez que sea ratificado líder del PPdeG en el congreso que tendrá lugar los días 21 y 22 de mayo en Pontevedra–.

Con la colaboración prometida por Feijóo, pero también con sus exigencias y un partido expectante, Rueda tendrá que mostrar su cara presidencial. Con otro hándicap: un índice de conocimiento que, según una encuesta reciente de ‘La Voz de Galicia’ no llega al 46%.

Pero también coser cualquier tipo de herida interna en el PPdeG o evitar que supuren, mientras preserva el mensaje de la «unidad» y de la estabilidad, pilares del discurso popular que sustentaron las últimas cuatro mayorías absolutas. Fuentes de su entorno aseguran que él es consciente de todos sus retos, pero también recuerdan que lleva 16 años «observando» a Feijóo y es «el único» que le ha sustituido.

«Experiencia» no le falta, según subrayan miembros de su equipo consultados por Europa Press, que remarcan que «como en su día se decía de Fraga, tiene la Administración en la cabeza»: por formación, periplo profesional y vida política. Más allá, auguran que «todo lo que venga», Rueda lo enfrentará «con humor, trabajo y normalidad». Y con una presencia creciente en redes sociales, con cada vez más seguidores.

Rueda tenía 37 años cuando Feijóo lo ‘fichó’ como secretario general en 2006 y tuvo que tomarse una excedencia de su plaza como secretario municipal del Ayuntamiento de Cambados –diez años después, en 2016 y ya en la Xunta, la cambió por la de Marín–. Había sido jefe de gabinete de Xesús Palmou (quien habló de él a Feijóo), además de ocupar altos cargos en el segundo nivel del organigrama de la Consellería de Xustiza.

Pero el vínculo de Rueda con la política no empezó con Feijóo, ni siquiera con el PPdeG, si bien fue presidente pontevedrés de Nuevas Generaciones, la organización juvenil ligada a los populares. Le viene de familia.

Es sobrino nieto del galleguista Ramón de Valenzuela, pero lo «ingrato» de la política lo conoció, como ha reconocido en más de una ocasión, de la mano de su padre, José Antonio Rueda Crespo, quien fue concejal en Silleda, vicepresidente de la Diputación pontevedresa y senador como miembro de Alianza Popular.

EL ‘POLI MALO’ DE FEIJÓO EN LA OPOSICIÓN

Su padre le aconsejó que no se metiera en política con nulo éxito, aunque sí logró que primero se sacase una oposición para garantizarse «una alternativa» de vida. También le recomendó actuar con precaución y fiarse de poca gente, y seleccionada. Y tiene fama de desconfiado y de ser ‘duro de roer’.

Pero al margen de su forma de ser, este político de buen trato e ingenioso con unas cañas y un pincho de tortilla delante, corredor, ciclista y motero en sus horas libres, fue durante diez años secretario general de Feijóo, un cargo poco amable y que no le ayudó precisamente a tejer amistades internas en el seno del PPdeG.

De hecho, le tocó convertirse en el ‘poli malo’ del PPdeG entre 2006 y 2009, cuando al líder se le reservaban todas las propuestas en positivo y él se encargaba de dar ‘palos’ a la oposición, personificada en las figuras del presidente entonces, Emilio Pérez Touriño (PSdeG), o del vicepresidente del bipartito, Anxo Quintana (BNG), según el día o la rueda de prensa.

TRAYECTORIA SIEMPRE EN ASCENSO EN EL GOBIERNO

Tras la victoria de 2009, Feijóo le mantuvo como secretario general del partido, aunque se creó la figura del portavoz para lanzar los mensajes más agresivos. Y le ratificó como su mano derecha en la Xunta, ya que lo convirtió en conselleiro de Presidencia. En 2012, le ascendió a vicepresidente y, años después, a vicepresidente primero, siempre preservando su papel preeminente en el Gobierno.

La «confianza» se ha demostrado de nuevo y Rueda se ha confirmado como el «elegido». Ahora tiene deberes.