El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy rememora en su nuevo libro ‘Política para adultos’ sus primeros pasos en la política, entre los que sitúa como primer «momento estelar en televisión» la comparecencia en el telediario tras ser destituido como presidente de Alianza Popular en Pontevedra.

«Mi primer momento estelar en televisión fue protagonizando, en prime time, aquel espectáculo absurdo de división interna de Alianza Popular, lo que imagino que hizo las delicias de nuestros rivales», apostilla el expresidente del Gobierno, que presentará su nueva obra este miércoles.

En ‘Política para adultos’, Rajoy marca las distancias entre el PP y el «populismo» de Vox y se muestra convencido de que «más pronto que tarde» los votantes del partido liderado por Santiago Abascal volverán a apostar por el PP, «al igual que sucedió con Ciudadanos».

«Somos distintos y es bueno que se vea que somos distintos. Esto no quiere decir que Vox no pueda apoyar a gobiernos del PP en distintas administraciones, como de hecho ha venido sucediendo en los últimos tiempos», señala.

Tras asegurar que él no va a decir, «como hace la izquierda», que Vox es un partido «fascista» porque «eso es falso», el exjefe del Ejecutivo sí que subraya que ese partido es la «versión española de los movimientos nacional-populistas» que se ven en muchos países europeos.

Rajoy hace estas reflexiones en su nuevo libro ‘Política para Adutos’ (Plaza & Janés) que presentará este miércoles en Madrid. Se prevé que buena parte de la cúpula del PP asista a ese acto y no se descarta que pueda hacerlo también el presidente de los ‘populares’, Pablo Casado, según fuentes del partido.

Rajoy recalca que en Galicia, que «gobierna con acierto y templanza» Alberto Núñez Feijóo, Vox «no existe, como no existió más que con carácter puramente testimonial mientras el PP estuvo gobernando en España».

«Los votantes de Vox volverán al PP en cuanto lleguen al convencimiento de que el PP es la gran plataforma electoral de todo el centro-derecha español y el partido que tiene posibilidades reales de llegar al Gobierno», sostiene.

En este punto, cree que partidos tradicionales como el PP deben «concentrar sus esfuerzos en la mejora de la gobernanza y de sus resultados», huyendo de «estrategias políticas de polarización, donde siempre gana el más extremista».

Además rememora que en el Congreso de Valencia del PP de 2008 –donde la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre amagó con disputarle el liderazgo– ya defendió que el PP fuera una gran organización donde pudieran convivir «distintas corrientes de pensamiento». Subraya que él sigue pensando que ésa es la «fórmula del éxito en política» y que después de aquel cónclave, el PP «permaneció unido» y obtuvo «la mejor racha de victorias electorales de toda su historia».

También critica que el PP tuviera la «feliz y demagógica idea de apuntarse» a las primarias para elegir a sus líderes, siguiendo la estela de otros partidos. A su entender, el sistema representativo, el que tradicionalmente se ha utilizado en España, es igual de democrático.

LOS «BANDAZOS» Y LOS «ERRORES» DE CIUDADANOS

Rajoy, que hace hincapié en los «bandazos» de Ciudadanos, confiesa que respetó en su momento el intento de Albert Rivera de querer «sustituir» al PP en el liderazgo del centro-derecha español porque, a su juicio, «a nadie en política se le puede discutir que aspire a mejorar posiciones».

«Yo siempre lo acepté. Lo que ya no me pareció de recibo fueron los ataques personales (claramente exagerados e impropios de un partido que se decía liberal y de centro), su pretensión de monopolizar la moral y la virtud (como si los demás fuésemos la encarnación de todos los males posibles), sus vetos a las personas, su talante inquisitorial y su adanismo evidente (como si el mundo acabara de empezar con ellos). Demasiado populismo para quienes no deberían haber entrado en esas dinámicas», afirma.

Según Rajoy, el «mayor error» de Cs y el que, a su juicio, «más daño» ha hecho a ese partido fue la decisión de Inés Arrimadas de abandonar el liderazgo de la oposición en Cataluña para trasladarse a Madrid. Admite que después de que tanto Rivera como él hubieran dejado la política, almorzó con el expresidente de Ciudadanos, –al que ve como una persona «con muchas cualidades»– y cree que si volviera a la política actuaría «con más serenidad» y sería «más condescendiente y flexible».

Rajoy admite que tanto a Rivera como a Pablo Iglesias, exlíder de Podemos, hay que reconocerles el «mérito fundamental» de haber sabido crear desde cero dos fuerzas políticas que tuvieron mucha influencia en un momento determinado y que «llegaron a pugnar por sustituir al PSOE y al PP». A su entender, la trayectoria de esas dos formaciones es «claramente descendente» y son «víctimas de la volatilidad que lleva aparejada al llamada ‘nueva política'».

Las principales críticas en el libro son para Podemos, un partido en el que su «populismo es tan rotundo que hasta han llegado a presumir de él», si bien afirma que su «mejor aportación a la sociedad española han sido sus menguantes resultados electorales» en los últimos tiempos.

«Además de constituir un elemento tóxico para la convivencia, Podemos ha fracasado rotundamente en una de las misiones fundamentales de cualquier partido político como es su capacidad de contribuir a la gobernabilidad de las instituciones, por más que ahora mismo algunos de sus miembros se sienten en el Consejo de Ministros», sostiene.

«CAMPAÑA DE DESCRÉDITO» DE LA CONSTITUCIÓN

En su libro, Rajoy reconoce que se encuentran con una «campaña de descrédito general de la Carta Magna sin que nadie levante la mano para defender sus virtudes» y advierte de que «cambiar por cambiar» es una «monumental muestra de frivolidad». De la misma manera, considera que es «imprudente» hacerlo para «satisfacer a quienes han demostrado sobradamente su habilidad para sentirse siempre insatisfechos».

Tras asegurar que hablar bien de España es hablar bien también de sus instituciones, el expresidente afirma que si hay una institución que merece una defensa «especialmente militante» es la monarquía, que ha demostrado «con creces su utilidad para el conjunto de la sociedad».

A pesar de la «intachable conducta» de Felipe VI, Rajoy indica que la monarquía en España está siendo objeto de una «campaña de descrédito inspirada por los mismos que pretenden liquidar toda la arquitectura institucional del llamado ‘régimen del 78’. Además, considera que el de don Juan Carlos puede que sea uno de los casos «más injutos» a los que han asitistido porque no ha sido «acusado judicialmente de nada» y se ha visto obligado a «abandonar su país a una edad avanzada».

Rajoy, que añade que si él hubiera estado en Moncloa le habría «desaconsejado rotundamente abandonar el país», destaca que los «errores» que haya podido cometer «ni cuestionan a la institución ni pueden suponer una desautorización ende su figura histórica». «Ha sido un buen rey, uno de los mejores de nuestra historia, y quiero decirlo ahora que está vivo y viviendo tan lejos de aquí», asevera.

El expresidente alude al «sinfín de ocasiones en que los miembros del Gobierno han faltado a la verdad de forma flagrante». «Es difícil encontrar precedentes de tantas afrontas a la verdad, y más difícil aún es encontrar una justificación de dicha actitud», afirma, para lamentar además «la degradación del lenguaje público que se produce de forma gratuita».