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Crónica del procés catalán: una visión de gallegos en Cataluña y retornados

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La población de gallegos emigrados, tanto los de primera, segunda o tercera generación, así como los que emigraron en años más recientes y aquellos retornados a Galicia, comparten una visión particular del estado de las cosas en las cuatro provincias catalanas desde el nacimiento del Procés. Así, desde la perspectiva de diferentes profesionales, se puede diseñar un cuadro más próximo a un momento y un lugar que ocupan y ocuparán, la precampaña y campaña electoral antes del 10- N.

“No creo que haya solución a corto plazo porque para eso tiene que haber diálogo y esto no existe porque el Gobierno central se niega a reconocer que hay un problema político” dice Suso Mon del Foro Cívico Gallego de Barcelona, (FCGB), una asociación sin ánimo de lucro que “queremos actuar como puente entre la sociedad catalana y la gallega, sin ser un ”círculo gallego” al uso que mira desde la “saudade” o el “folclore”. La falta de diálogo es interpretada por el gobierno Sánchez como “un problema de convivencia entre catalanes, cosa que es falsa porque la gente convive perfectamente” señala Mon.

“Todo es muy complejo, porque los dos actores (Generalitat y Gobierno central) quisieron apretar y las consencuencias se vieron en 2017 con la aplicación del 155 y ahora lo que mueve este momento político es la agenda” dice Silvio Falcón, politólogo y periodista en los Espacios Radiofónicos Galegos en Cataluña. “El Gobierno central abandona el diálogo y por el contrario, el lado digamos independentista abandonó su posición de no dialogar”.

LA DIVISIÓN, EXISTE?

“Hay una división en el sentido matemático, no en el social” dice Suso Mon que también señala una fractura dentro del mismo Govern catalán. “Existe esa división porque hay dos visiones estratégicas diferentes, la de Torra, que es la de Puigdemont, cortoplacista y defensora de la república y la de ERC con una visión más a largo plazo”. Con todo, profundizar en la división de la sociedad catalana como discurso y elemento catalizador de determinadas posturas, parece haberse convertido en una estrategia. “El propio Pedro Sánchez habla de problema de convivencia, es cierto que la política crea posicionamientos y un debate sobre independencia es algo muy potente” dice Silvio Falcón.

Preguntados sobre si se fomenta un estado de ignoracia o desconocimiento cara “al otro”, las respuestas son que “hay ignorancia tanto aquí como ahí. En Cataluña la mitad de la población vino de fuera, el lugar de nacimiento puede ser un factor” señala Suso Mon que apunta además “yo tengo amigos catalanes de origen y la mayoría no eran independentistas, ahora lo son, mientras que amigos de origen no catalán, la mitad ahora son independentistas que incluso hablan español en su casa”, describe Mon.

Otra respuesta es que el artículo 155 de la Constitución se ha convertido en una “opción política, en un punto programático” cuando su cometido era ser un elemento de aplicación excepcional. Una consencuencia es que, incluso dentro de la población inmigrante de otros territorios del Estado, el independentismo “amplió su base entre un 40% y un 60%” dice Halcón.

Esto puede llevar a la criminalización de lo que habría de ser solo un movimiento pacífico hacia la consecución de una república? “Algún estratega electoral pensó en eso para triunfar, una consencuencia es cuando sube electoralmente Ciudadanos, cuando la catalanidad cívica es una idea más pluralista, no obstante con la idea de polarización y división, Ciudadanos fue quien se aprovechó de la situación” señala Falcón en referencia a los resultados tanto en elecciones generales como a la Generalitat.

ACTORES

El 21 de octubre de 2017 el Gobierno central presidido por Mariano Rajoy aplicaba por primera vez desde 1978, el artículo 155 de la Constitución que permite al ejecutivo central asumir las competencias de una comunidad autónoma en caso de que esta no cumpliera con el mandado de las leyes o “atentara contra el interés general de España”. Convocadas unas nuevas elecciones a la Generalitat, sería proclamado Carles Puigdemont como president del Govern, pero su huida a Bruselas hizo que Quim Torra, activista político ligado a Puigdemont, asumiera la presidencia gracias a un acuerdo de Junts per Catalunya y ERC.

La actitud de Torra no es la más necesaria o adecuada para un papel como el de president de la Generalitat, como político y president no tiene fortaleza” considera Suso Mon que finaliza, “ Torra como activista sí tiene esa fortaleza”. “Vivimos una situación de anormalidad desde hace mucho tiempo, pues Torra está ahí porque el president votado está en el exilio”.

Con la llegada de Pedro Sánchez al poder con apoyos de ERC, entre otros, se pensó en una posible solución o por lo menos el comienzo de esa solución. No ocurrió así. “Sánchez está atrapado por sus condicionantes, Iván Redondo su asesor, que prima la táctica a corto plazo” dice Silvio Falcón. “Ese tacticismo a medio plazo, casi un esteticismo, pudo verse con la cuestión de los inmigrantes dos meses después de acoger a unos, cambia de postura, con el tema del relator hizo lo mismo cuando sentía que las tres derechas podrían hacerle daño”.

“Hay una opinión muy generalizada, los presos políticos son presos políticos y los exiliados son exiliados” dice Suso Mon, que sobre la decisión de Puigdemont de no estar presente “es ya una valoración muy personal”, pero recuerda que para la sociedad catalana, en su mayoría, “la sentencia fue injusta, porque entienden que fue contra una parte de Cataluña, la mitad de esa sociedad”. ERC, socio del Govern “mantiene una posición considerada pragmática dentro del Estado” de ahí que “a Rufián le llamaran traidor por esa postura, esos mismos también le llamaron traidor a Puigdemont”.

LA VIOLENCIA?

Muchos medios emitieron, fotografiaron y relataron las “largas noches” de violencia callejera de Barcelona. La manifestación pacífica de medio millón de personas no frenó la acción de protesta más reactiva por parte de elementos que son considerados “minoritarios” y que, según algunos datos, no pasarían de 1.000 personas.

Detrás de esto puede haber un conjunto de factores que hacen explotar esa violencia dentro de un sector independentista muy joven” responde Suso Mon, que añade “siguen siendo minoritarios, no llegan la mil personas, pero consideran que hay que responder a la violencia del Estado, contra una sentencia injusta, con violencia”. Mon no descarta que también se sumaran personas de grupos antisistema de otros lugares de Europa así como no descarta la acción de infiltrados.

DESDE CATALUÑA Y DESDE FUERA

El artículo 155 hizo que el Gobierno central asumiera las competencias de la Generalitat. Esto trajo el cese del Govern y parte de los funcionarios que desarrollaban tareas administrativas. Continuó funcionando la administración como hasta ese momento? “El momento más grave fue la aplicación del 155, ahí se frenaron mismo oportunidades de inversión, y ese freno impactó al govern actual, que tuvo que volver a poner en marca todo el sistema” señala Falcón. “Dicen que Torra solo aprobó una ley, pero hay que tener en cuenta que todo estaba paralizado, para la dirección general de Economía de la Generalitat trajeron a una persona vinculada al ministerio de Interior”.

“En el día a día lo cierto es que como trabajo más fuera de Cataluña podría decir que no me afecta demasiado, pero como ciudadano sí soy consciente de lo que pasa” dice Tomás, fotógrafo gallego. “El día de la huelga quise observar de cerca lo que pasaba, lo que sí no me parece lógico es la situación de los presos, ni concuerdo con la sentencia”, dice Tomás que añade “parece que si estás contra ellos vas a la cárcel, el mínimo desacuerdo parece que te lleva a prisión”. Después de más de diez años en Cataluña, ve necesario el diálogo para solucionar la “cuestión catalana”.

Antón Escuredo, periodista retornado de Cataluña, “hay una cierta incomprensión con lo que sucede, no en gente informada o concienciada, pero es que por los medios de comunicación parece otra cosa”. Antón, que sigue en contacto con amistades en Cataluña, dice que tanto dentro como fuera “la gente comienza a informarse más por Internet, ven los programas de TV3 y eso hace que se entienda mejor la situación”. Aun así considera que es una minoría y “si la mitad de los policías que hay allí son gallegos porque aquí no hay trabajo, a uno que le tiran una piedra pues ya se sabe, que si catalanes asesinos, etc”. Para Antón “esto no se soluciona si no se vota, lo que pasa es que España tiene miedo a perder esa votación y con cada actuación lo que hace es sumar independentistas incluso no catalanes”.

Xosé Manuel Fernández, dinamizador y periodista, ve que después de la suspensión del Estatut del 2010, en Cataluña la ciudadanía “no se sentía escuchada, respondida y así el sentimiento nacionalista fue a más y el independentismo creció progresivamente desde el 2010”. “Yo nunca sentí división, me sentía gallego-catalán, y muchos amigos se consideran gallego-catalanes, fui feliz allí, había mucha integración” dice Xosé Manuel. “Lo que pude ver es que los catalanes son muy firmes defendiendo sus derechos con orgullo y firmeza, pero siempre me sentí integrado y digo que creo que hablé más gallego en Cataluña del que he hablado en Galicia según que situaciones”.

HAY SOLUCIÓN?

Las soluciones a un año vista no son posibles para ninguna de las personas consultadas. Ni siquiera si hubiera una “intervención” o “mediación” de estamentos foráneos como la UE. “Creo que no hay voluntad dentro de la UE, porque es un club de estados, además ya manifestó que es un problema interno español” señala Suso Mon que apunta más “Francia teme el efecto contagio al Rosellón, una zona pobre que, si ve que Cataluña se independiza, seguro que buscarían la manera de unirse al nuevo estado”. “Una vuelta al Estatut del 2010 podría abrir puertas”.

Y si los partidos catalanes, incluyendo a los no nacionalistas e independentistas buscaran una solución por ellos mismos? “Es una de las opciones, lo que pasa es que un clima electoral constante no ayuda” destaca Silvio Falcón. “Para llegar a soluciones de calado hay que depurar los proyectos y eso no pasa en período electoral, pues ahí las estructuras partidarias se cierran en banda buscando un resultado”. Con todo, Falcón no descarta que “en una siguiente etapa podría pasar si el Estado no juega a la contraria”.

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