La vacunación en residencias de mayores es por lo que, según la Xunta, no existen casos en estos centros desde hace dos semanas. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, anunciaba que “Galicia está a punto de sortear la cuarta ola de COVID”, mientras continúan cribados y vacunaciones en la población general. Todo esto, ¿garantiza que las residencias de mayores están preparadas para una hipotética nueva ola por coronavirus? ¿Se aprendieron lecciones de las intervenciones del SERGAS? ¿De las protestas del personal de las residencias? ¿De las denuncias de familiares?

¿LECCIÓN APRENDIDA?

La respuesta de representantes laborales y familiares es que no. Las mismas políticas laborales aplicadas por las empresas propietarias de residencias privadas o concertadas, siguen la misma política de atención y de personal. Lo mismo sucede con los salarios, pues varias categorías profesionales apenas sobrepasan el salario mínimo. “Son muchas las trabajadoras y trabajadores que quieren dejarlo para entrar en el SERGAS” ante la perspectiva de mejoras laborales y salariales.

“Entendemos que no se ha aprendido nada porque si antes de la primera ola no había protocolos, podrían haber contratado por ejemplo, servicios de limpieza, no lo hicieron ni para la segunda ola” dice Pepe Bernárdez, portavoz de la Federación Vellez e Dignidade. Isabel Salgado de CCOO en DomusVi Santiago, denuncia que “la precariedad laboral sigue aumentando, necesitamos más personal y la empresa no atiende a razones”.

“La contratación es una pérdida de dinero para ellos porque solo tienen visión de negocio” dice Sonia Jalda de Traballadoras de Residencias de Galicia (TREGA). “Cuando la Xunta realizó la intervención en centros como el de Aldán en Cangas, después de irse el personal del SERGAS quedó el mismo número de personal de la empresa”. Según TREGA tampoco se están cubriendo bajas y vacaciones en Aldán.

“A día de hoy aún no sabemos como se pudieron infectar residencias de la zona de Ferrolterra por ejemplo” dice Beatriz Fernández, de la CIG. En palabras de esta trabajadora de DomusVi, “no entendemos la desidia de la dirección en algunos centros, sobre todo los que llevan financiación de la Xunta».

“El ratio de personal sigue siendo el mismo o peor que antes y esto también implica una sobrecarga emocional” dice Iria Estévez de CCOO Residencias Privadas. Con todo, Estévez apunta también que algunas empresas crean “bonos” para el personal que lleva nuevos usuarios o usuarias. “Es un pago único, 50€ se es ingreso temporal, 100€ se es más de tres meses”.

“Tenemos limpiadoras que cobran 950€ y gerocultoras que solo cobran 50€ más” dice Isabel Salgado. En otros casos DomsusVi aumentó 170€ sobre los 950 del salario base. Diera aumento descuentan el IRPF y otras tasas. “Las horas en turno de noche se pagan a 15€ o 18€ por noche, depende del centro” dice Sonia Jalda quien denuncia la posibilidad de que mucho del dinero que podría ir destinado a salarios y mejoras, se destina a beneficios para accionistas o personas del staff directivo.

NUEVO MODELO, ¿PARA CUÁNDO Y CÓMO?

Ante la situación que se creó durante la pandemia alrededor de las residencias, la presión de familias y trabajadoras y la oposición parlamentaria, la Xunta de Galicia realizó cambios en la Consellería de Política Social sin descabezar a la conselleira Fabiola García. En este punto es cuando se habla de una revisión del actual modelo de residencias y la posibilidad de su modificación.

El nuevo modelo estaría inspirado en el modelo “envejecer en la casa”, donde los mayores irían a centros de día y se les pagaría el servicio de hostelería para después volver a sus hogares. “Cuando habló la Xunta sobre uno nuevo modelo asistencial, previamente habían creado un comité de asesores que redactaría un borrador sobre lo nuevo modelo” apunta Jalda. El borrador aún no existe y a esto le suman un presunto caso de nepotismo al querer colocar en el comité de asesores la una sobrina de la CIELO de DomusVi, Josefina Fernández.

Hoy por hoy el modelo existente no tiene alternativa en Galicia, es decir, un modelo basado en las residencias privadas y que además, vive del dinero público” dice Pepe Bernárdez. “Debemos tener en cuenta que estas empresas son “amigos” de la Xunta”.

Desde la Consellería de Política Social responden que las residencias, tanto públicas cómo privadas y de iniciativa social, «están más preparadas que nunca para afrontar una situación como la actual». Durante lo pasado ejercicio «se realizaron un total de 360 inspecciones en diferentes centros residenciales de la comunidad, de las que diez finalizaron en sanción firme». De este modo se cumplió con el Plan de Inspecciones de servicios sociales.

Añaden que «siempre que en caso alguno hubo sospechas de un funcionamiento inadecuado por parte de una residencia», actuó la inspección de servicios sociales y, «en los casos de especial gravedad, se trasladó a las autoridades judiciales».

Las residencias de mayores bien privadas, bien concertadas, están indefensas ante una nueva onda de COVID. Así lo testimonian voces de familiares de usuarios y trabajadoras de estos centros. La propuesta de la Xunta para el estudio de un nuevo modelo de atención a la gente mayor no parece estar progresando. Por otra parte, las condiciones laborales de los planteles, además de hacer disminuir el número de trabajadoras, también hace disminuir la calidad del servicio de atención a los mayores.