El inspector de Trabajo que ha visitado la fábrica de Sargadelos a petición de los empleados concentrados a las puertas de la factoría les ha reconocido que lo hecho por Segismundo García era «un cierre patronal» que se encontraba «fuera de la legalidad».
Después de confirmar que todos los trabajadores que tenían turno se encontraban allí, les comunicó el resultado de la reunión con el empresario.
Según detalló, la decisión de cerrar no está fundamentada en la Inspección de Trabajo, porque «aunque hay varios incumplimientos ninguno era de solución inmediata», aunque precisamente el empresario justificó esta decisión repentina «por la seguridad de los trabajadores».
También les recomendó «esperar a ver las medidas que toma la empresa» y que en caso de que sean dados de baja en la Seguridad Social hagan la denuncia pertinente, ya que los despidos tienen que hacerse a través de una regulación de empleo.
Por su parte, la alcaldesa de Cervo, Dolores García, que estuvo también reunida con el propietario de la fábrica y con el inspector, comunicó a la salida de la misma que «el conflicto está en vías de solución», ya que el conselleiro de Emprego, José González, «está negociando directamente con Segismundo para buscar una salida a esta situación».
Reiteró la regidora que Sargadelos «es parte del patrimonio de Galicia y no se puede perder», insistiendo en la necesidad «de un acuerdo», por lo que recomendó «calma» mientras se negocia todo, ya que los trabajadores no tienen comunicación de despido.
García se mostró optimista con una solución negociada. Por su parte, los trabajadores insistieron en que solo quieren trabajar y afirmaron sentirse un poco «perdidos» por los pasos que tienen que dar a continuación.
De hecho, en la firma no existe comité de empresa ni hay delegados sindicales, polo que durante toda la mañana acompañaron a los trabajadores representantes sindicales comarcales de CC.OO, como José Antonio Zan, y de CIG, a través de Xorxe Caldeiro.
ACUDIR AL PUESTO DE TRABAJO
Ellos recomendaron a los trabajadores que siguieran acudiendo al puesto de trabajo hasta que haya una comunicación escrita o de otro tipo de algún tipo de despido.
Por su parte, el inspector les indicó que no había necesidad de hacerlo, ya que había constancia de la negativa del empresario de dejarlos entrar. A última hora, los trabajadores han sido llamados a una reunión con la empresa a puerta cerrada.