Personal de Vestas Eólica secunda este viernes una nueva jornada de huelga, la sexta en este mes de marzo, en demanda de un convenio colectivo digno que «no suponga un retroceso de los derechos y seguir perdiendo poder adquisitivo».
De ello ha informado la CIG en un comunicado, en el que explica que, con motivo de la huelga, los trabajadores y trabajadoras también realizan una concentración ante las instalaciones de Norvento, en Lugo.
El sindicato nacionalista asegura que Vestas, dedicada a la fabricación y mantenimiento de turbinas eólicas –propias y de otras marcas como Gamesa o Suzlon– emplea a miles de personas en el Estado español.
Sin embargo, denuncia que la empresa «se niega a negociar de forma efectiva con el personal». La CIG explica que el pasado martes, la mesa de negociación se cerró sin acuerdo, lo que desencadenó en la aplicación a otros territorios de la huelga iniciada el 10 de marzo en Galicia.
Desde entonces, conforme indica, los trabajadores de Vestas –a quien se sumaron los de Asturias– están secundando de forma masiva paros cada lunes y viernes de marzo.
La representación de la CIG critica que, lejos de buscar soluciones y abrir «un diálogo real», Vestas se «aferra» a su postura inicial, rechaza las alternativas formuladas por los sindicatos y, además, «presiona con la amenaza de ir a convenios provinciales si el personal no acepta sus condiciones».
Al tiempo, la central nacionalista sostiene que la empresa ofrece acuerdos individuales a algunas personas «bajo condiciones dudosas y a coste mínimo, asegurando disponibilidad a clientes como Iberdrola, Naturgy o Enel, pero «sacrificando los derechos de los que sostienen la actividad diaria: personal técnico, especialista, personal y de campo y de oficinas».
A este respecto, los delegados de la CIG señalan que lo único que se demanda es «un convenio justo que beneficie a ambas partes, no un convenio de mínimos que perjudique al personal». Además, han atribuido la extensión de las movilizaciones a esta falta de voluntad negociadora de la dirección, a la que acusan de bloquear una salida al conflicto.
«Los trabajadores y las trabajadoras de Vestas no solo contribuimos a una transición energética, sino que merecemos condiciones dignas para seguir haciéndolo», defienden.