Grupo Nores, la armadora del pesquero gallego ‘Villa de Pitanxo’, que se hundió el pasado 15 de febrero a 450 kilómetros de la costa de Terranova (Canadá), repartió a cada una de las 21 víctimas mortales del naufragio 500 euros donados por una organización benéfica francesa.

En concreto, Société de Secours et des Oeuvres de Mer, dedicada al mundo del mar, donó esta cantidad a los fallecidos en la tragedia, que la empresa se hizo cargo de repartir.

Según fuentes de Grupo Nores consultadas por Europa Press, esta repartición fue consensuada con los abogados de las familias y abonadas a cuenta. Sin embargo, abogados de las familias consultados por Europa Press han asegurado que fue después de ver reflejado en sus cuentas esta cantidad cuando los familiares pidieron explicaciones a la compañía.

Por su parte, la portavoz de las familias de los fallecidos, María José de Pazos, ha criticado que los familiares todavía desconocen la cuantía total que la organización donó y ha lamentado que la compañía transfiriese el dinero en concepto de ‘anticipio de nómina’.

Ante esto, fuentes de la firma han explicado que cada vez que se hace un ingreso a los trabajadores el banco pone por defecto ‘nómina’ o ‘anticipo de nómina’, por lo que ha restado importancia a ese concepto.

«Los abogados solicitaron que se arreglase el concepto, porque un donativo no puede ser ingresado como un ‘anticipo de nómina’. No avisaron, apareció el ingreso en la cuenta y a partir de ahí se preguntó. No dieron justificante ni informaron del total del importe que la ONG dio», ha criticado De Pazos.

Las familias han explicado que desde el suceso, muchas personas han querido hacer donaciones, por lo que se decidió que fuese la organización Stella Maris la que gestionase ese dinero, dando preferencia a que fuesen los huérfanos con madres sin trabajo los que cobrasen cantidades mayores, ya que son los más necesitados.

Todo ello después de que en el naufragio del ‘Villa de Pitanxo’ acabase con la vida de 21 de los 24 marineros a bordo del buque. A partir de ahí, comenzó una investigación de lo que pudo haber ocurrido en la madrugada del 15 de febrero, en la cual las versiones de los tres supervivientes no coinciden.