En más de 60 años, desde 1963, el Día das Letras Galegas solo se ha dedicado a mujeres en hasta ocho ocasiones. La octava será este año, en el que se homenajea a Begoña Caamaño. En este contexto, Marilar Aleixandre y María López Sández, ambas miembros de la Real Academia Galega (RAG), creen que todavía hay que «afianzar los cambios positivos que se tienen logrado y seguir avanzando en los muchos que quedan por conseguir».
En conversación con Europa Press, Aleixandre, reconocida escritora, y López Sández, filóloga y miembro de la ejecutiva de la institución, celebran que en este tiempo la entidad esté formada por mujeres feministas. Eso sí, piensan que solucionar la falta de representación femenina en esta efeméride ha sido «un proceso lento».
Hasta el año 2017, en 54 años, solo se había dedicado este día a mujeres en tres ocasiones. Este tiempo contrasta con los siguientes nueve años: en cinco de ellos se ha homenajeado a figuras femeninas, entre las que se encuentra el colectivo de cantareiras.
«Es el resultado de lo que socialmente sucedía, es decir, si las mujeres tienen vetado el acceso a la educación, a la creación y a publicación, pues se extrae que su presencia en el canon literario, en todas las dimensiones del sistema literario va a ser menor», ha explicado López Sández.
En este sentido, ha señalado que es «muy significativo» que muchas de las mujeres del siglo XIX fuesen autodidactas, hijas únicas y de cierta extracción social, ya que esto les permitía acceder a una biblioteca familiar. Sin embargo, esto «tarda mucho» en trasladarse al conjunto social, por lo que hay una «brecha de género enorme».
Esta «marginación» o «discriminación», ha explicado Aleixandre, es un tipo de violencia, ya que se las excluía del conocimiento y no se les permitió estudiar hasta el año 1910. «Yo digo que Rosalía de Castro no fue de la Real Academia Galega porque la institución se fundó en 1906 y ella ya había fallecido. De todos modos, si llega a estar viva, yo no sé si la admitirían», ha reflexionado.
Para la escritora, un punto de inflexión importante fue el momento en el que Víctor Fernández Freixanes llegó a la presidencia de la institución, debido a que este tenía una «sensibilidad muy clara» de que tenía que haber más mujeres en la academia y también era «favorable» a que se le dedicase el Día das Letras Galegas a ellas.
«Es importante el impulso de la persona que preside la institución, aunque también tengo que decir que creo que es muy importante que en la academia en este momento hay mujeres feministas. La Real Academia Galega es la que tiene más proporción de mujeres de todas las academias, pero, además, mujeres feministas», ha reivindicado.
«LA REVOLUCIÓN FEMINISTA ES LA ÚNICA QUE TRIUNFÓ»
En este contexto, ha valorado los avances en la igualdad que se han experimentado entre el cambio del siglo XX y el XXI, asegurando que «la revolución feminista fue la única que triunfó». «Recuerdo que cuando vivía en Vigo hace años y mataban a una mujer salían unas 15 personas a manifestarse y a nadie le parecía importante. Además, aparecía en la última página de la prensa, si aparecía», ha relatado.
No obstante, pese a mejoras como el reconocimiento de la violencia doméstica, ha alertado de que el consenso social aún apunta a la mujer cuando se trata de cuidados, por lo que muchas mujeres dejan de dedicar un tiempo que podrían enfocar en su carrera profesional a este fin.
Además, en lo que respecta a la literatura, Aleixandre ha lamentado que hasta hace una década a las mujeres no se les hacía caso en lo que escribían y tanto los críticos como los jurados estaban compuestos únicamente por hombres. «Cuando me dieron el Premio Nacional de Narrativa, resultó que era la sexta mujer, me parece, en todo estado, pero la primera en Galicia a la que se lo daban», ha indicado.
En estos últimos años, las homenajeadas –Luisa Villalta y Xela Arias– fueron mujeres que fallecieron muy jóvenes, con 46 y 41 años respectivamente. A ellas se suma Begoña Caamaño, quien falleció con 50 años, con dos novelas a medias y una producción literaria tardía, que dejó un legado de dos obras narrativas.
María López Sández ha contextualizado esta situación en que se requiere que la homenajeada lleve diez años muerta para poder dedicarle este día, por lo que, en esa «eclosión de mujeres realmente fuertes en la literatura» las primeras reconocidas son las que «por desgracia murieron muy jóvenes».
DEBERES FUTUROS
De cara a un futuro en el que la presencia femenina se convierta en la norma, la filóloga ha remarcado la importancia de que se produzca un cambio en el imaginario social. «Conquistar una sociedad en auténtica igualdad, que después se plasme en todos los ámbitos, es una lucha colectiva», ha enfatizado, alertando de que hay dinámicas sociales que manifiestan «ciertos retrocesos».
«Creo que tenemos que comprometernos globalmente con afianzar los cambios positivos que se tienen logrado y seguir avanzando en los muchos que aún quedan por conseguir», ha apuntado como deberes, reflexionando sobre la labor en los centros educativos, que considera que se hace «con mucho esfuerzo y buena intención pero no siempre con la eficacia deseable».
«Es como si existiese la idea simple de que si les hacemos ver los estereotipos, cómo funcionan, que solo con eso milagrosamente los íbamos desmontar. Por eso, por ejemplo, en ‘Circe e o Pracer do Azul’ de Begoña Caamaño, un hilo que me interesa muchísimo es el viaje del héroe, porque creo que entra en esa idea de nuevas masculinidades, al pensar en un posible nuevo Ulises», ha desarrollado.
NARRATIVA DE ROSALÍA
Preguntadas por posibles mujeres que todavía no han tenido el reconocimiento que merecen, Marilar ha mencionado a Fanny Garrido o Pura Vázquez, a quien el próximo año se le dedicará el Día de la Poesía de la RAG.
López Sández, por su parte, ha enfatizado la necesidad de «recuperar el canon femenino oculto y silenciado». «No la lectura como, ale, toca leer algo de mujer, sino que realmente las autoras ocupan ese lugar que realmente les corresponde», ha insistido.
Además, ambas han coincidido en la relevancia de la narrativa de Rosalía de Castro, unas obras escritas en castellano que recomiendan, ya que es más desconocida que su poesía y es «es fundamental para construir una imagen de su personalidad creativa global».

