A sus 82 años, el sadense Bernardo Valiño recuerda emocionado los 21 años que estuvo al frente de la Romería Internacional. Se trataba de un espectáculo que trajo a Galicia espectáculos internacionales desde 1979 al 2000.  Organizado por un patronato de ayuntamientos de diferentes ideologías, recorría la comunidad durante un mes, ofreciendo una gran variedad de actuaciones.

Recientemente circuló por las redes un vídeo de artistas de Corea del Norte cantando la popular canción “Vai lavar a cara”. Esta actuación se enmarca en 1990 dentro de la programación de la Romería Internacional, y fue representado en A Estrada ante 3.000 personas. Sin embargo, Valiño recuerda que detrás de la actuación hay una explicación para comprender como llegaron las coreanas a cantar en gallego.

Siete años antes, en el carnaval de Gran Canaria, el productor de Sada vio una actuación de un grupo de Corea del Sur que le llamó a atención. Eran los primeros años de la romería, pero esta “colonia coreana” ya había oído hablar de ella, por lo que aceptaron la invitación para participar en la Romería Internacional. Este grupo finalmente no asistió, pero intermediaron con el Gobierno surcoreano para enviar el Ballet Nacional de Corea del Sur, sorprendiendo a los gallegos que lo vieron. “Si actuaban por ejemplo en Pontevedra y al día siguiente iban a Monforte, la gente iba detrás de ellos. Era una cosa preciosa”, asegura Bernardo Valiño.

Años más tarde, ante la buena impresión que dejara este país, deciden volver a tener en cartelera una delegación coreana, pero en este caso fue con Corea del Norte, pues a través de una amistad, Diego Cruz, y la mediación de Santiago Carrillo, Bernardo Valiño recibe una invitación para viajar a Corea do Norte, donde aún gobernaba Kim Jong-il. Es aquí donde conoce la cultura y donde le enseña al coro norcoreano “Vai lavar a cara”y el himno gallego. Ese no fue el único viaje a Corea, pues en una segunda visita, acompañado por 4 miembros del patronato, trajeron a los coros del ejército. “El tema de la canción arranca un poco todo con Corea del Sur, por la buena imagen que dejó y que nosotros queríamos seguir con Corea, y ellos trajeron una pieza a modo de regalo. Pero aquel año también un grupo ruso trajera una canción gallega”, explica Valiño, refiríendose al vídeo viral.

“El hecho de que vecinos de aldeas pudiese ver espectáculos que en su vida verían era una satisfacción personal. La gente tenía sensibilidad aunque no fuese consciente de lo que veían”

Pero polos ayuntamientos gallegos no sólo ha pasado el coro coreano, sino también otros espectáculos internacionales como el Ballet Bolshói de Rusia o el teatro sobre agua de Vietnam. Bernardo Valiño recuerda emocionado como la gente acogía todos estos espectáculos de gran nivel artístico: “El hecho de que vecinos de pueblos pudiesen ver espectáculos que en su vida verían era una satisfacción personal. La gente tenía sensibilidad aunque no fuese consciente de lo que veían”

UN LIBRO QUE RECOGERÁ LOS 21 AÑOS DE LA ROMERÍA INTERNACIONAL

En los 21 años que se celebró la Romería Internacional, las anécdotas e historias fueron muchas, así como el número de personas que hubo detrás. Por eso, después de dos décadas desde la última edición, Bernardo Valiño está escribiendo un libro, en el que colaboran personas como Pedro Páramo, Consuelo Álvarez de Toledo o Vázquez Portomeñe. “Hay tantas cosas de la romería que por eso mucha gente me ha insistido en escribirlas, porque ahí estamos todos, y la gente del patronato está muy animada. Yo no quiero que desaparezcan”, explica Valiño.

En esta obra que se está escribiendo se recogen “21 años maravillosos” en los que “había un ambiente extraordinario e de colaboración”. Los artistas de diferentes países convivían durante un mes no que recorrían los ayuntamientos y actuaban para sus gentes. “La romería era algo más que la romería, era más que los espectáculos, eran muchas relaciones”, afirma. Esa convivencia hacía que se estableciesen grandes relaciones de amistad, cooperación e incluso amor, cocinándose platos típicos unos a otros o ayudándose en las tareas mutuamente. Pero este ambiente no sólo se creaba dentro de la romería, sino que su espíritu sin intereses comerciales también hizo que tuviese una beuna acogida entre los ayuntamientos y vecinos. Es el ejemplo de una actuación en Sada, onde se construyó un escenario sobre el agua pero que, con la subida da la marea comenzó a hundirse por su parte trasera. Ante esto, los marineors de la aldea fueron los encargados de transportar en sus embarcaciones a los artistas desde el puerto a la parte trasera del escenario durante toda la función, sin que el público se enterase de lo que estaba ocurriendo.

La romería era algo más que la romería, era más que los espectáculos, eran muchas relaciones

Durante 21 años, Bernardo Valiño estuvo a la cabeza de uno de los mayores espectáculos de Galicia, que trajo la diversidad y la cultura de muchos puntos del mundo de forma gratuita a las aldeas. Está orgulloso do su legado y, sobre todo, de hacer lo que le gustaba durante 21 anos, algo de lo que “no se puede quejar”. La Romería Internacional fue un ejemplo de cómo mediante la cooperación se podían hacer grandes cosas y desea que la publicación del libro no sólo sea una manera de conservar los recuerdos, sino también un estímulo de cómo aparcando las cuestiones ideológicas “se pueden hacer muchas cosas”.