El secretario xeral de Unións Agrarias (UU.AA.), Roberto García, ha defendido este domingo que la caza es «el único instrumento regulado» que hay para poder desplazar a las poblaciones de lobos de las zonas con explotaciones agroganaderas.

En una entrevista concedida al circuito gallego de Radio Nacional (RNE), recogida por Europa Press, García ha calificado de «artificial» el debate generado después de que la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y de la Biodiversidad decidiese incluir al lobo en el listado de especies silvestres de especial protección (Lespre).

Para el secretario xeral de Unións Agrarias, «no existe un problema» de conservación del lobo y la discusión sobre si darle mayor protección tiene como «debate de fondo» si «es necesario prohibir la utilización de la caza como elemento disuasorio» de zonas en las que se producen ataques.

De acuerdo con sus cifras, en Galicia se autorizaron en los últimos 10 años «más de 60 actuaciones de caza con apenas un lobo matado al año». Además, ha insistido en que no hay un «problema» de desaparición de la especie porque en una década los ataques pasaron de «casi 200» a «cerca de 1.000».

«La caza es el único instrumento regulado que tenemos (…). Dejar sin ese instrumento es apelar a la ley de la selva, que cada uno ponga la justicia por su mano», ha explicado Roberto García.

Así, ante la posibilidad de que la actividad cinegética pase a estar prohibida con el lobo y se abogue por modelos de control diferentes, el secretario xeral de UU.AA. ha criticado que se intente «ponerle deberes» a los ganaderos y a sus «ingresos pequeños» con «un salario público y desde una ciudad».

Además, ha descartado que el lobo contribuya a mantener a raya a los jabalíes, que también provocan daños en las explotaciones. El lobo «va a atacar a los animales que supone menor riesgo», como al ganado, mientras que los jabalíes pueden suponer «un 8 o un 10 por ciento» de su dieta.

También ha asegurado que sus ataques «permanentes» a los caballos gallegos, especie de la que «hace cinco o 10 años» había 17.000 ejemplares y ahora hay 10.000, son «una realidad».