La CIG ha acusado a XEAL de «desmantelar la actividad industrial» y «especular con la energía», dejando a los centros de trabajo en «agonía», mientras «presume de millonarias subvenciones públicas y compensaciones por CO2».
En un comunicado, el sindicato nacionalista advierte de que, lejos de la imagen de bonanza que pretende vender la empresa, el pasado 21 de octubre la dirección paró un nuevo horno, dejando activo solo uno en cada fábrica de los cinco existentes.
Esta «paralización casi total de la producción», conforme apunta el sindicato, se ha visto acompañada de la rescisión de los contratos de todo el personal eventual, elevando a más de 90 los puestos de trabajo destruidos desde la llegada del nuevo grupo inversor ENERGO-PRO.
La representación de la CIG critica que «una empresa que reduce su actividad a mínimos y precariza y recorta las condiciones laborales del cuadro de personal continúe ingresando fondos públicos y acumulando beneficios».
«La base del problema no es la falta de viabilidad, sino la sustitución del modelo industrial por un puro negocio de especulación energética», ha denunciado la CIG, que califica de «intolerable» que la Xunta pretenda autorizar nuevos proyectos y licencias «a quien demostró que no tiene interés en producir ferroaleaciones, sino comerciar con la energía».
Así las cosas, rechaza que el Gobierno gallego permita la sobreexplotación de los recursos naturales de la comarca –como «el histórico espolio del río Xallas» o el «impacto que supondría un proyecto como la balsa reversible del Monta da Ruña» desvinculado de la concesión– sin que exista una demanda industrial real que lo justifique, «únicamente para satisfacer el apetito especulativo de la multinacional».
En este contexto, la representación de la CIG se pregunta cuál será el próximo acto de propaganda de la empresa «con la complicidad de la Xunta y con su presidente Alfonso Rueda a la cabeza». «¿Acaso vendrán a inaugurar la nueva plata de carbón vegetal para una industria paralizada que no produce y en la que se han destruido más de 90 puestos de trabajo?», se pregunta el sindicato, que critica que Rueda acuda a «destapar la placa de lo que es, en la práctica, el símbolo de la pérdida de empleo y de la destrucción del tejido industrial en la Costa da Morte».
Por todo ello, la sección sindical de la CIG exige a la Xunta que «deje de participar en esta farsa», «condicione de forma vinculante las ayudas y concesiones públicas al mantenimiento estricto del empleo y ponga fin a un modelo que vacía la industria y el futuro de la comarca».

