El investigador de la Universidade de Vigo (UVigo) David Barros ha estudiado la efectividad de técnicas basadas en la utilización del ADN como un «código de barras» para identificar y distinguir especies de aguas profundas según sus similitudes.
Según ha recogido la universidad en un comunicado, esta técnica se utiliza principalmente para delimitar ‘stocks’ pesqueros y no es habitual que se emplee para estudiar especies de aguas profundas.
En concreto, el investigador ha analizado en su tesis la utilización de técnicas moleculares con datos morfológicos para estudiar especies de aguas profundas ya conocidas, así como los procesos de evolución de las mismas.
De este modo, ha comprobado que las dos especies de ‘Lepidion lepidion’, correspondientes a la zona Atlántica y la Mediterránea, constituyen una sola. Asimismo, ha verificado cómo el volumen de la especie ha variado durante miles de años, en lugar de mantenerse estable.
En cuanto al ‘Gaidropsarus’, que dispone de ocho variantes en el Oceáno Atlántico y el Mar Mediterráneo, ha investigado tres posibles casos de parejas de especies que pueden representar una sola. Además, se han estudiado otros cuatro individuos de esta clase de peces procedentes de aguas profundas que no encajaban en ninguna de las especies conocidas. De hecho, investigadores portugueses han bautizado un nuevo subtipo como ‘Gaidropsarus mauli’.
Adicionalmente, David Barros ha analizado un tipo de peces primitivos emparentados con las anguilas que habitan en los fondos marinos del norte del planeta, ‘Notacanthiformes’, y ha llevado a cabo el primer análisis completo de su evolución mediante ADN y morfología interna y externa. Así, ha podido confirmar que la especie ‘Lipogenys gilli’ pertenece a la subfamilia ‘Lipogenyinae’ dentro de la familia ‘Notacanthidae’, una hipótesis planteada por investigadores japoneses.
El investigador ha estimado el origen de la especie ‘Notacanthiformes’ durante el Cretácico, un periodo fijado entre 145 y 65 millones de años atrás. Además, ha investigado la diversificación del grupo tras la quinta extinción masiva, en la que perecieron los dinosaurios, lo que coincide con un evento general de diversificación de peces ocurrido tras ese suceso.
Ante estos resultados, David Barros ha considerado que los ecosistemas de aguas profundas están sujetos a las mismas presiones que los más cercanos a la superficie dada su sensibilidad a los cambios. Así, en su opinión, se trata de una conclusión relevante ante el calentamiento global registrado.

