La visión nos proporciona el 80% de la información que llega al cerebro para relacionarnos con el entorno y supone un sentido «fundamental» para acciones como conducir, aunque frecuentemente no se le preste tanta atención a su cuidado como a los aspectos técnicos a la hora de ponerse al volante.
«Todo el mundo está pendiente de pasar las revisiones del coche, y, curiosamente, no tanto de revisar la visión», señala la presidenta del Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia, Esther Amaro, una institución que ha elegido conmemorar este año el Día Mundial de la Visión, el próximo 8 de octubre, llamando la atención sobre la necesidad de cuidar y revisar también la visión antes de salir a la carretera.
La población en general, y especialmente la envejecida, destaca Amaro, «puede presentar problemas de visión» que se detectan en una simple revisión rutinaria. «Pero vemos que hay mucha gente que no pasa revisiones, ni siquiera una cada dos años», destaca la presidenta del Colegio en una entrevista concedida a Europa Press.
El Colegio busca concienciar a la población sobre la necesidad de estas revisiones, pero también a las administraciones para que desarrollen una ley de salud visual, a imagen de la ley de salud bucodental, que facilite y «paute» estas revisiones.
Esther Amaro apunta que en el caso de los niños hay una única revisión pautada antes de los seis años, pero a partir de ahí se deja a la consideración de cada uno. La propuesta pasa por que, «al igual que hay un calendario de vacunación, haya una revisión periódica»: anual hasta los 18 años, cada dos años entre los 18 y los 45 y cada año y medio a partir de ahí.
Con eso se detectarían problemas de visión que afectan en muchas ocasiones a la conducción y que, alertan desde el colegio, son culpables de buena parte de los accidentes de tráfico. «La frase más frecuente tras un accidente de tráfico es ‘no lo vi'», recuerda la presidenta.
FATIGA VISUAL Y FACTORES EXTERNOS
Pero además de detectar problemas de visión, Esther Amaro incide en la importancia de tomar en consideración a la hora de conducir factores que afectan a nuestra visión, como la menor duración de los días o las jornadas de lluvia y niebla. Los momentos críticos, comenta, son el amanecer y el atardecer, así como las horas de oscuridad.
También hay que prestar atención a la fatiga visual que se genera tras horas conduciendo. «Vamos forzando la vista, en alerta y parpadeando menos, con lo que se va a producir una pequeña sequedad ocular que puede llevar a la visión borrosa», señala la presidenta, que recomienda, en estos casos, para el coche, cerrar los ojos un rato y enfocar la visión en un punto lejano.
También hace hincapié en la posibilidad de deslumbramiento con el sol, por lo que desde el Colegio de Ópticos Optometristas destacan la relevancia de llevar siempre a mano gafas de sol.

