La conselleira de Medio Ambiente y Cambio Climántico, Ángeles Vázquez, ha lanzado este miércoles «un mensaje de total tranquilidad» en relación con el vertido de purín originado en una explotación ganadera de Santaia, en Tordoia (A Coruña), tanto sobre la potabilidad del agua de consumo humano como ante el «temor» de que las augas negras puedan llegar al Tambre, donde captan agua Ames y Santiago.
Vázquez se ha desplazado esta tarde para supervisar los trabajos de vigilancia, contención y limpieza en el entorno fluvial afectado por el vertido. Lo ha hecho acompañada del alcalde, Antonio Pereiro, y de personal de Augas de Galicia, que trabaja, ha destacado, en colaboración con los vecinos.
En declaraciones a los medios, la conselleira ha destacado, precisamente, que los vecinos se «involucraron totalmente», al igual que el Ayuntamiento, a quien ha agradecido la colaboración. Asimismo, ha destacado que fue la propia explotación la que advirtió del vertido al 112, y que, a partir de ahí, se «coordinaron» las actuaciones.
A renglón seguido, ha trasladado un mensaje de «total tranquilidad». «Y cuando digo total tranquilidad, digo que tenemos a una veintena de personas trabajando, entre técnicos y operarios, y se están realizando las analíticas de forma continuada», ha apostillado.
Sobre «los temores» de que el vertido pueda «llegar a poblaciones como en el caso de Santiago» –incluso se apuntó al viernes–, ha agregado: «Estamos aún a unos 20 kilómetros y el recorrido que lleva desde la noche del lunes es de 3 kilómetros aproximadamente».
Con todo, Augas de Galicia ha ratificado que garantiza la colaboración y apoyo técnico si fuese necesario adoptar medidas para garantizar la seguridad del abastecimiento, como la interrupción de la captación y la utilización de los recursos de reserva disponibles, que, en todo caso, esgrime la Xunta, «es una competencia municipal».
TRABAJAR «TODOS JUNTOS»
A partir de ahí, ha apelado a trabajar «todos juntos» y ha explicado algunos de los pasos dados, como por ejemplo la articulación de diques de contención con paja y tierra para «poder ir filtrando» y que «lo que vaya saliendo al final lleve la menor contaminación posible».
A tal fin, ha explicado que tres cisternas «estuvieron chupando parte de esa agua que estaba totalmente contaminada», y también tractores y medios humanos. Todo ello, ha insistido, «con máxima colaboración». «Lo que tengo que decir ahora mismo es tranquilidad. No hay afección para el agua potable en Tordoia y no hay afección para el agua potable tampoco en Santiago», ha sentenciado.
La Xunta también ha trasladado que no existe riesgo para el suministro de los ayuntamientos de Oroso y Trazo.
LAS CAUSAS DEL VERTIDO SE INVESTIGARÁN
Sobre las causas del vertido y de por qué se produjo la rotura, ha remitido a lo que determine la investigación que se realizará.
Pero ha recalcado que «es de agradecer» que, desde la propia explotación, en el momento en el que lo detectan, «se ponen en contacto con el 112 y se activa todo el operativo». «De no hacer ellos con retroexcavadoras unas balsas naturales, la problemática podría ser mucho mayor», ha advertido.
«Lo cierto es que estas cosas ocurren. Ojalá no ocurriesen nunca, pero nos ponen a prueba, y poniéndonos a prueba y siendo algo muy delicado, pues al final se está procurando contener, y se ha trabajado día y noche, de forma continua», ha reivindicado.
ACTUACIONES TÉCNICAS
El director de Augas de Galicia, Roi Fernández, ha explicado las actuaciones más técnicas y ha explicado que lo que se hace es «Tomar mediciones rápidas para comprobar hasta dónde alcanza la contaminación y, a partir de ahí, tratar de controlarla de la forma «más eficiente posible».
«Colocamos esas barreras de paja y tierra, e intentamos, una vez que está contenida la evolución del vertido, hacer balsas y accesos para que puedan entrar esas cubas, y chpar en esas balsas para coger el purín lo más puro posible y acabar cuanto antes de retirar esa contaminación», ha indicado.
Una vez contenido «lo más grueso», ha agregado que se analizan seis puntos más desde la zona hasta Santiago para ver «cuál puede ser la posible velocidad de ese vertido que ya estaba aportado al río, y ver si se va a diluir o si hay alguna afección que se pueda contener y cómo hacerlo».
«Por el momento, como decía la conselleira, estamos lejos. La evolución fue de 3,5 kilómetros. Ahora estamos viendo esas velocidades para saber cómo podría llegar, pero fue muy lento. Ahora los caudales son bajos y la progresión es pequeña», ha zanjado.
Augas de Galicia ha recalcado que, tras tener constancia del incidente, «envió de inmediato» a personal del Programa de control de vertidos para inspeccionar la zona y hacer un seguimiento sobre el terreno de la evolución de la situación. Y, al comprobar que la extensión del vertido incluía el dominio público hidráulico del río Bustelo, se movilizaron medios y recursos autonómicos, que se «reforzaron» cuando la afección se extendió aguas abajo hacia los ríos Paradela y Lengüelle.

