Un acusado de delitos de maltrato habitual y violencia doméstica ha apuntado a su expareja –de nacionalidad rusa– por denunciarlo «para regularizarse» y ella ha relatado que el inculpado agredió también a su hija, quien actualmente tiene 15 años.
Así lo han trasladado ambos durante el juicio celebrado este martes en la Plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ourense, en el que víctima y acusado han relatado que ambos convivían en el domicilio de este entre 2020 y 2023.
La denunciante ha explicado en juicio que conoció al inculpado en Rusia y que decidió trasladarse a España con su hija menor para vivir con él en Ourense, momento en el que comenzaron a tener una mala relación.
DECLARACIÓN DE LA VÍCTIMA
En este sentido, la víctima ha desgranado que el acusado «la trataba fatal» a través de «insultos, gritos y golpes a muebles y a cualquier cosa», lamentando que este incluso «usaba a su hija como arma contra ella» cuando esta «no hacía lo que él quería».
Asimismo, la querellante ha indicado que ambos se hicieron pareja de hecho y que dicha situación le permitió regularizar su situación, algo que –según ha explicado– utilizaba el acusado, amenazándola con que «rompería la pareja para perjudicarla a ella».
En esta línea, la víctima ha relatado, además, que el inculpado también «empujaba» a su hija, «le controlaba su diario» y que la encerraba en su habitación como «castigo habitual».
DECLARACIÓN DEL ACUSADO
Por su parte, el inculpado ha señalado que ambos llevaban «unos meses mal» como consecuencia de «la forma en la que se comportaba su hija», apuntando que la menor era «bastante agresiva» tanto con él como con la propia hija de este, que también residía en determinadas ocasiones en el domicilio.
En esta línea, el acusado ha explicado que le trasladó a la querellante que «no podía más», pero que «intentaría ayudarla» para que «la transcición fuese lo más llevadera posible», relatando que le ayudó a buscar pisos e incluso formalizó un contrato a media jornada para la víctima –que trabajaba en un restaurante propiedad del acusado–.
Sin embargo, el encausado ha indicado que, llegado un punto, «la situación se hizo cada vez más insostenible», destacando que la hija de la denunciante «tenía pensamientos raros» e incluso manifestaba que «quería hacer daño a la gente, tenía ganas de matar y a veces veía monstruos».
PRUEBA TESTIFICAL Y PERICIAL
Asimismo, al juicio han declarado como testigos una amiga de la víctima quien ha defendido el relato de la denunciante, asegurando que ella presenció una llamada telefónica en la que el acusado gritaba e insultaba a la víctima, amenazándola con que alertaría a extranjería de su situación.
Además, también la menor, hija de la denunciante, quien ha reiterado la versión de su madre, alegando que el acusado «no trataba bien ni a ella ni a su madre» y señalando que este tenía «un trato diferente» entre esta y su propia hija.
En este sentido, también un vecino del acusado ha declarado como testigo, asegurando que «no se observaba nada extraño» entre ambos y que, las veces que acudió al domicilio del inculpado, no presenció «nada» entre este y la víctima.
Por su parte, la prueba pericial ha señalado que la querellante sufrió síntomas de ansiedad y depresión «compatibles con los hechos» narrados, recalcando que, con todo, se trata de una persona «con recursos y factores protectores, como su autoestima».
PETICIÓN DE CONDENA
Por todo ello, Fiscalía solicita una pena superior a dos años de cárcel por los delitos mencionados, así como el pago de una indemnización superior a 7.000 euros para madre e hija, al considerar que la denunciante carece «motivo espurio» para haber interpuesto la denuncia.
Asimismo, ha insistido en la «verosimilitud» del testimonio de la víctima, que ha sido «corroborado» por hechos periféricos, como las declaraciones de la amiga de esta, destacando además la «persistencia» en su declaración, la «coherencia» en su testimonio rico en detalles».
Por su parte, la defensa ha apuntado a una denuncia que «no es cierta» y que fue realizada por «motivos de resentimiento y espurios que desvirtúan su credibilidad».
En esta línea, el abogado ha recalcado que «no concurren los requisitos» para dar credibilidad al testimonio de la víctima ni tampoco al testimonio de su hija.

