Dos hombres encargados de una empresa maderera en Piñor (Ourense) han aceptado 11 meses de prisión tras un siniestro laboral en el que un empleado se seccionó las falanges de varios dedos mientras trabajaba en una máquina moldurera.
Las partes han alcanzado conformidad en la Plaza número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ourense, acordándose además la suspensión del ingreso en prisión a cambio de que los condenados no delincan en dos años y abonen la responsabilidad civil, de 200.000 euros –de los cuales ya han sido abonados 147.769,43 euros–.
Asimismo, los inculpados han sido condenados al pago de una multa de cinco meses a razón de 6 euros diarios y a la inhabilitación para el puesto de gerente o encargado en actividades relacionadas con aserraderos de maderas durante el tiempo de la condena.
LOS HECHOS
Según se recoge en el escrito fiscal, uno de los acusados era administrador único de la empresa y responsable en prevención de riesgos, y el segundo de ellos era encargado de la misma y se ocupaba de formar a los empleados, ya que «impartía la escasa formación a los trabajadores de la planta».
Así las cosas, el segundo de los acusados, que se encontraba presente el día de los hechos, se ocupaba de mostrar a los trabajadores el funcionamiento de las máquinas «aunque los mismos tuvieran escaso dominio del castellano y no entendieran muy bien sus explicaciones, por lo que mal le podían entender y menos unas instrucciones de funcionamiento complejas de las máquinas, que estaban escritas en un idioma que les era ajeno».
En este caso, la víctima –un hombre de 45 años y de nacionalidad marroquí, con «escaso dominio de la lengua castellana»– se encontraba trabajando en su turno sobre las 15.25 horas del 2 de agosto de 2022 como peón de sierra y, «sin tener la formación y cualificación necesarias», procedió a la limpieza y mantenimiento de la máquina, pulsando los botones de los rodillos en el panel de control para parar todos los ejes.
Sin embargo, sin ser capaz de distinguir si la máquina estaba totalmente parada, localizó un trozo de madera en uno de los rodillos, abriendo la tapa de protección e introduciendo a continuación la mano en el orificio en donde el rodillo con las cuchillas estaban en funcionamiento y seccionándose así las falanges de varios dedos de la mano izquierda, «no dominante».
Como consecuencia, el perjudicado sufrió la pérdida total del segundo dedo y la pérdida de falanges media y distal del 3º a 5º dedos de la mano izquierda.

