La Real Academia Galega de Ciencias (RAGC), con la colaboración de la Axencia Galega de Innovación, ha fallado los Premios á Transferencia de Tecnoloxía en Galicia 2026, destinados a reconocer trabajos de investigación aplicada y casos de éxito en transferencia de conocimiento, y ha premiado la investigación sobre un fármaco que protege el cerebro tras un ictus y una nueva tecnología para la digitalización, control y sellado de latas de conserva.
Los dos proyectos distinguidos, de entre las 90 propuestas presentadas, recibirán un premio cada uno de 5.000 euros, y lo recogerán en un acto que se celebrará el 15 de abril en el Pazo de San Roque, en Santiago.
Así, se ha reconocido con el premio ‘Francisco Guitián Ojea’ un trabajo del Grupo Ictus Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), para mejorar el tratamiento del ictus isquémico, liderado por Francisco Campos, en colaboración con el Instituto de Investigación VHIR Vall d’Hebron (Barcelona).
El ictus isquémico es una de las principales causas de muerte neurológica y discapacidad, con enorme impacto sanitario y social, y, aunque en los últimos años se han desarrollado tratamientos eficaces para restaurar el flujo sanguíneo en el cerebro, éstos solo se pueden aplicar a una parte limitada de los pacientes y se necesitan nuevas terapias.
En ese contexto, el Grupo Ictus lleva años trabajado en el desarrollo de un nuevo fármaco, orientado a proteger el tejido cerebral dañados tras un ictus isquémico, pra reducir la extensión de la lesión y mejorar la calidad de vida de los pacientes. «Este tratamiento se basa en la administración de una enzima presente de forma natural en la sangre, denominada GOT», ha explicado Francisco Campos.
Con todo, la enzima presentaba limitaciones, como su corta vida media, y para solventar esa carencia, el equipo diseñó una nueva versión de esta enzima, denominada GOT1-Fc, que presenta una vida media prolongada en sangre y una mayor estabilidad. Así, puede mantenerse su efecto terapéutico durante más tiempo, y su aplicación es compatible con los tratamientos estándar actuales.
Por otra parte, el premio ‘Fernando Calvet Prats’ ha sido para el Grupo de control no Lineal del departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la EEI de la UVigo, por un proyecto coordinado por Miguel Ramón Díaz-Cacho. Se trata de una tecnología transferida a la empresa gallega Actega Artística, dedicada al diseño y fabricación de comspuestos sellantes para envases metálicos, en particular para conserveras.
Según han explicado los investigadores, el compuesto sellante que se aplica actualmente entre el cuerpo y la tapa de una lata, que permite que el contenido del envase permanezca aislado, se deposita de una manera analógica y con un control manual.
Para mejorar este proceso, el equipo de Díaz-Cacho ha desarrollado la tecnología ROTARflow, que conviert el proceso en digital y permite un control absoluto del mismo. «La posibilidad de conocer en milisegundos la cantidad de sellante depositada en la tapa permite controla y corregir en tiempo real las posibles desviaciones», ha apuntado, y ha añadido que estos datos se pueden incorporar a un sistema de análisis estadístico, lo que se traduce en un control de calidad «total» sobre cada una de las tapas.
El impacto directo de esta innovación en la industria llega en estos momentos a tres continentes, con instalaciones en producción y en prueba en países como México, Brasil, Francia, China, Alemania, EE.UU. y España.

