El activista social Antón Bouzas ha presentado este miércoles en el registro del Ayuntamiento de Vigo un escrito para formalizar su renuncia al reconocimiento de Vigués Distinguido, horas antes de que se celebre la gala donde se otorgarán los galardones de este año, como forma de protesta por las «sombras» de la política social municipal.
En su escrito, Bouzas invita al alcalde, Abel Caballero, y al gobierno local a hacer una reflexión sobre la falta de inversiones y de personal en materia de política social, para atender a aquellos vecinos que han sido «expulsados del Estado de Bienestar».
«En el día de hoy renuncio a ser Vigués Distinguido, en un contexto municipal con sombras en la justicia social. Lo hago con el máximo respeto a las personas y organizaciones que recibieron, reciben y recibirán ese importante reconocimiento. Lo hago con la esperanza de que, en un futuro muy próximo, el ascensor social funcione para que los vecinos en situación de pobreza pasen a formar parte de la ciudadanía, y que usted, como alcalde, ponga la misma pasión en este objetivo que muestra en otros proyectos millonarios de dudosa urgencia y necesidad prioritaria», expone este activista.
Asimismo, señala que, en una ciudad «de luces y sombras», es una «contradicción» que el alcalde, en ocasiones, «esté haciendo lo contrario de lo que se reconoce como un valor ciudadano». «No escuchar, no dialogar, no aceptar las discrepancias, provoca muchas veces la no deseada autocensura para conseguir la necesaria e imprescindible colaboración municipal», lamenta Antón Bouzas.
En el escrito, se refiere también al currículo académico y político de Abel Caballero, a su apuesta mediática por las luces de Navidad y al hecho de haber logrado una ciudad económicamente solvente, pero contrapone estas situaciones a las «sombras» de su gestión.
LAS «SOMBRAS» DEL GOBIERNO LOCAL
En ese aspecto, se refiere al rechazo municipal a usar el edificio de la Gota de Leche como dispositivo para personas sin hogar; a la subasta de 40 pisos del Ayuntamiento en la zona de Rosalía de Castro, renunciado a habilitar viviendas públicas; al cierre del local del programa de ‘café-calor’ Sereos, cambiándolo por un programa de intervención de calle con una furgoneta; a las afirmaciones del alcalde de que «quien duerme en la calle en Vigo es porque quiere»; negar las competencias municipales en vivienda; o «faltar a la verdad» afirmando que Vigo es la ciudad que más invierte en política social.
Antón Bouzas recibió el reconocimiento de Vigués Distinguido en el año 2000, cuando la ciudad estaba regida por un gobierno bipartito BNG-PSOE, con el alcalde nacionalista, Lois Pérez Castrillo, al frente. Es el primer Vigués Distinguido que formaliza su renuncia a tal reconocimiento.
Estos premios se entregan cada año, desde 1987, en el marco de la celebración de la Reconquista, y el Ayuntamiento también otorga la Medalla de Oro de la ciudad. Numerosas personas y entidades han recibido esa distinción en los últimos años, pero solo una la ha devuelto: el que fuera director general de Caixavigo y Caixanova, y luego copresidente de Novacaixagalicia, Julio Fernández Gayoso.
El escándalo de las preferentes, primero, y de la prejubilaciones fraudulentas después (por las que fue condenado por la Audiencia Nacional), llevaron al Pleno municipal vigués a aprobar la retirada de la Medalla en 2013 y el propio Fernández Gayoso devolvió la distinción.

