El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) –entre ellos investigadores de la Misión Biológica de Galicia–, adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha presentado ante el Equipo Técnico Interdisciplinar para la Recuperación (ETIR) de Las Médulas el informe final que recopila la actividad desarrollada durante los últimos meses por el Grupo de Asesoramiento en Desastres y Emergencias (GADE) tras el incendio que afectó a este entorno cultural y natural en agosto de 2025.
La sesión ha tenido lugar en el salón de actos del Centro de Visitantes de Las Médulas, en Carucedo (León), municipio situado dentro del enclave declarado Patrimonio de la Humanidad, coordinada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León y la Fundación Las Médulas, han informado a Europa Press fuentes del Consejo.
El informe presentado, elaborado por especialistas de diez centros de investigación del CSIC, sintetiza el trabajo de campo, los análisis técnicos y las recomendaciones de seguimiento realizados por los grupos de severidad, biodiversidad, movimientos del terreno y patrimonio geológico, hidrogeología, drones y riesgos sociales.
En total, más de 70 científicos han participado en la evaluación multidisciplinar, que comprende desde la afección a la vegetación y los suelos hasta la estabilidad de laderas, la afección a las rocas y patrimonio geológico, la calidad de las aguas subterráneas y el impacto social percibido por los vecinos.
Entre los resultados más destacados, el documento detalla una reducción media del 85 por ciento de la erosión en las zonas donde se aplicó acolchado o mulching, una técnica habitual en restauración ambiental después de un incendio. Consiste en cubrir el suelo con una capa de material orgánico, normalmente paja agrícola. Esa «alfombra» protectora se extiende sobre las zonas quemadas para evitar que el terreno quede desnudo y vulnerable a la erosión.
El informe también señala una alta correlación entre la severidad detectada por satélite y la evaluación de daños en sotos de castaño, de los cuales un porcentaje bajo inferior al 20 por ciento presenta daños altos o muy altos.
Asimismo, el análisis geomecánico confirma la presencia de distintos mecanismos de afección térmica en las rocas, con implicaciones para la estabilidad de taludes y la potencial caída de clastos -fragmentos de roca sueltos o desprendidos-, por lo que se ha recomendado la señalización en las zonas más peligrosas.
La evaluación al patrimonio geológico ha mostrado una afección generalizada en las zonas de media-alta severidad pero daños puntuales en los elementos patrimoniales, todo ellos de carácter reversible tomando las mediadas adecuadas de conservación.
En el ámbito hidrogeológico, las campañas de muestreo han permitido fijar una referencia clara sobre la composición natural del agua subterránea en Las Médulas, lo que facilitará su seguimiento en el futuro. Los análisis muestran que se trata principalmente de aguas ricas en bicarbonatos, calcio y magnesio, una composición habitual en la zona.
ESTUDIO SOCIAL
Por otro lado, el trabajo del GADE-CSIC incluye un estudio social basado en talleres participativos con vecinos y agentes locales, que permitió recoger sus percepciones, preocupaciones y propuestas tras el incendio.
Las sesiones mostraron el profundo vínculo emocional de la población con el paisaje de Las Médulas y la importancia de sentirse escuchados en las decisiones que afectan a su territorio. El estudio subraya la necesidad de avanzar hacia un modelo de gobernanza más inclusivo y transparente, mejorar la planificación territorial y la coordinación de servicios, y fortalecer la resiliencia comunitaria mediante iniciativas que impulsen la cooperación vecinal, la formación, la prevención y el emprendimiento local.
El informe también incorpora productos cartográficos generados mediante tecnología LiDAR y modelos digitales 3D de alta resolución, que permiten documentar con precisión el estado del terreno y del patrimonio geológico. Además, se ponen a disposición del ETIR y de las administraciones competentes visores interactivos de acceso público para facilitar la toma de decisiones y la transparencia en la gestión del Bien de Interés Cultural.
Finalmente, el CSIC ha realizado una propuesta de seguimiento anual para evaluar la evolución de la vegetación, el comportamiento de los suelos, la recuperación de fauna y la estabilidad de los elementos geológicos y paisajísticos. Según el documento, este acompañamiento técnico resulta esencial para medir la resiliencia postincendio y valorar la eficacia de las actuaciones que se lleven a cabo en los próximos meses.
En estos trabajos ha participado una decena de centros del CSIC, concretamente el Instituto de Ciencias Forestales del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (ICIFOR-INIA-CSIC), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), el Instituto de Ciencias Naturales y Agrobiología (IRNAS-CSIC), el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB-CSIC-UO-Principado de Asturias), el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), el Instituto de Historia (IH-CSIC), el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), el Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento (Ingenio, CSIC-UPV) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

