La Audiencia Nacional ha aplazado hasta el próximo 6 de junio la declaración de los tres supervivientes del naufragio del pesquero gallego ‘Villa de Pitanxo’, que se hundió a 450 kilómetros de la costa de Terranova (Canadá) el pasado 15 de febrero.

De esta manera, según ha informado la AN, los supervivientes a la trajedia no acudirán a declarar el próximo martes, 31 de mayo, como estaba previsto, sino que lo harán el lunes de la semana siguiente a partir de las 09,30 horas.

Tal como ha explicado la AN en una providencia, este aplazamiento se produce tras la petición de una de las procuradoras para poder preparar el interrogatorio.

Además, el tribunal ha establecido que los tres supervivientes tendrán que declarar de forma presencial en Madrid, pese a que se había solicitado hacerlo por videoconferencia, lo cual fue rechazado.

La semana pasada la Audiencia Nacional convocó al patrón del ‘Villa de Pitanxo’, Juan Padín, a declarar como investigado en su Juzgado de Instrucción número 2, en Madrid, después de que dicho tribunal diese por personados a varios de los familiares de las víctimas.

Padín será el único de los tres supervivientes que declarará como investigado en la causa, mientras que su sobrino, Eduardo Rial, y el marinero Samuel Kwesi lo harán como testigos ese mismo día.

A pesar de ello, la Audiencia Nacional todavía no se ha declarado competente para investigar el caso del hundimiento del pesquero gallego, pero sí ha dado un paso más en las diligencias de la causa ya que, según fuentes jurídicas consultadas por Europa Press, sí le compete comenzar dichas diligencias debido a que tiene conocimiento de la causa, sobre todo las urgentes.

Más tarde ya se llevarán a cabo los trámites para decidir quién es el juzgado competente, que previsiblemente tendrá que ser el Tribunal Supremo quien lo señale.

INDICIOS DE 21 HOMICIDIOS IMPRUDENTES

Esto ocurre después de que el juez de la AN Ismael Moreno emitiese un auto asegurando la existencia de indicios que permitirían imputar «al menos 21 delitos de homicidio por imprudencia grave y contra los derechos de los trabajadores» a Padín.

La Audiencia Nacional puso en «duda» la versión ofrecida por Juan Padín, el patrón del pesquero, indicando que la velocidad del buque a las horas de la tragedia «suscita dudas» sobre la declaración del capitán acerca de la parada de los motores por avería como causa determinante de la escora y posterior hundimiento del barco.

Todo ello después de que Padín, uno de los tres supervivientes, asegurase que sobre las 04,00 horas de la madrugada se habría parado el motor del barco, lo que dadas las condiciones meteorológicas existentes en ese momento determinó la sucesiva entrada de agua por la aleta de babor, ocasionando una cada vez mayor escora.

Vista la situación, según el declarante, dio a la tripulación la señal de abandono del buque previa colocación del traje de supervivencia y chaleco salvavidas. «Ya con todo colocado nos disponemos al arriado de la balsa de babor», añade el capitán, que deja encargado al primer oficial, por cuanto él se dirige a arriar la balsa de estribor, lo que consigue y embarca la tripulación. Eduardo Rial, sobrino del patrón y otro de los supervivientes, ofreció una declaración similar a la de su tío.

VERSIÓN DE KWESI

Samuel Kwesi, el tercer superviviente a la tragedia, explicó en un primer momento que al pararse el motor el barco quedó a la merced de las olas, lo que, unido al peso del aparejo, hizo que entrara mucha agua y se escorara hacia babor. Entonces oyó al capitán ordenar que subieran al puente, lo que hizo sin el traje de supervivencia al no darle tiempo.

Sin embargo, en una posterior declaración, dio una versión «absolutamente distinta» de los hechos. Él señaló que el motor no se paró, sino que las maquinillas que recogen el aparejo dejaron de funcionar bien, tensando pero no recogiendo y provocando la escora.

Por ello, le gritaron al capitán que soltara los aparejos, pero este se negó. Después, con el buque muy ladeado, se paró el motor y se incrementó la escora de babor. Samuel subrayó que en ningún momento el capitán dio orden de ponerse los trajes de supervivencia aunque él y su sobrino sí los llevaban, lo que le sorprendió.