El presidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría, José María Failde, ha apelado a «anticiparse a los cambios demográficos» frente a una planificación de los recursos ante el envejecimiento de la población «al ritmo al que crecen las necesidades». En el mismo sentido, la presidenta de la Asociación de Centros de Día de Galicia (ACDgal), Lucía Couso, incide en la importancia de reivindicar «recursos, derechos y una atención de calidad» para los mayores.
Así lo han apuntado ambos, en declaraciones a Europa Press, con motivo de la celebración el 1 de octubre del Día Internacional de las Personas Mayores. Del mismo, Failde afirma que debe ayudar «a visibilizar realidades que, con demasiada frecuencia, permanecen fuera del debate público».
«La atención, el reconocimiento y la defensa de sus derechos deben formar parte de la agenda política y social los 365 días del año», afirma para incidir en que el envejecimiento «no es un problema que resolver, sino una realidad demográfica y social a la que debemos adaptarnos con visión de futuro».
Al respecto, destaca los avances con «una mejora notable en la atención sanitaria, en la prevención de enfermedades, en los servicios sociales y en la propia concepción del envejecimiento, cada vez más entendida como una etapa con potencial para seguir contribuyendo».
PROMOCIONAR LA AUTONOMIA
En el caso de Galicia, resalta, entre otras medidas, la creación de los nuevos centros de cuidados intermedios promovidos por la Xunta «que representa un avance al acompañar a las personas en los procesos de recuperación y transición tras una hospitalización, evitando tanto ingresos hospitalarios innecesariamente prolongados cómo institucionalizaciones prematuras».
Y aunque destaca los recursos «centrados en la promoción de la autonomía, la recuperación funcional y el mantenimiento de la persona en su entorno habitual siempre que sea posible», advierte de que «ya no basta con garantizar atención sanitaria o cobertura social».
«Cada vez adquieren mayor importancia cuestiones como la soledad no deseada, la salud mental, el bienestar emocional, la accesibilidad digital o la posibilidad de permanecer en el propio entorno con autonomía y seguridad», cita entre otras cuestiones.
SOLEDAD NO DESEADA Y EDADISMO
Así, aboga por profundizar en la integración sociosanitaria «con una atención más coordinada y centrada en la persona»; favorecer la permanencia en el entorno habitual «con un refuerzo» de la ayuda a domicilio o la teleasistencia avanzada y abordar «la soledad no deseada y el edadismo».
«Ambos tienen importantes repercusiones sobre la salud física, psicológica y social, y requieren respuestas coordinadas desde las administraciones, las entidades sociales y la propia comunidad, en Galicia, además, estos desafíos adquieren una especial relevancia debido a nuestro perfil demográfico», concreta.
Sobre la soledad no deseada, remarca que supone «apostar por territorios y espacios inclusivos» a través de programas intergeneracionales, el asociacionismo, el voluntariado o espacios comunitarios.
«Una sociedad que transmite la idea de que envejecer significa dejar de aportar favorece el aislamiento», asevera también para precisar que se trata de un «reto colectivo» y que las investigaciones han confirmado que las intervenciones más eficaces son las que combinan «participación social y apoyo comunitario» con «protagonismo» de las personas mayores.
REFORZAR SERVICIOS COMO LA GERIATRIA
En cuanto a las particularidades gallegas, subraya que «somos una de las regiones más envejecidas de Europa y contamos con importantes diferencias territoriales entre áreas urbanas y rurales», recalca para demandar políticas específicas «reforzando la accesibilidad, los recursos de cercanías y la cohesión territorial».
Junto a esto, plantea «el fortalecimiento de la geriatría en el sistema sanitario gallego». «Territorios como Ourense presentan algunos de los índices de envejecimiento más elevados del mundo, lo que exige una planificación acorde con esa realidad».
«Resulta necesario seguir desarrollando y ampliando los servicios hospitalarios de geriatría». «Invertir hoy en atención geriátrica, prevención de la dependencia, recursos comunitarios y estrategias frente a la soledad no deseada no es solo una cuestión asistencial; es una inversión en salud, bienestar y cohesión social».
MEDIDAS ANTE LA DISPERSIÓN POBLACIONAL
Respecto a la dispersión poblacional, afirma que es «uno de los grandes desafíos del envejecimiento ante las dificultades para el acceso a servicios sanitarios o sociales». «Esta realidad exige respuestas específicas y adaptadas al territorio», insiste para reconocer iniciativas como «las Casas del Mayor, los centros de día de cercanías o diferentes proyectos comunitarios desarrollados desde el ámbito local».
«Ahora bien, aunque se dieron pasos importantes, el desafío sigue siendo enorme, el envejecimiento de la población, la disminución de habitantes en muchas zonas rurales y el incremento de personas que viven solas obligan a seguir reforzando y ampliando estos recursos», asegura para incidir en que no basta solo con una «atención básica». Para ello, apuesta por reforzar la atención domiciliaria y los apoyos profesionales.
CENTROS DE DÍA
En el mismo sentido, la presidenta de la Asociación de Centros de Día de Galicia (ACDgal), Lucía Couso, alude a la importancia de reivindicar «recursos, derechos y una atención de calidad». «Pero este día debería ser, ante todo, una oportunidad para reconocer y poner en valor a las personas mayores», recalca.
Ya en relación a los centros de día, remarca que han pasado de ser un servicio principalmente asistencial a poner el foco en la prevención, la autonomía y el bienestar de la persona. «Somos un verdadero servicio de proximidad que permite a muchas personas mayores seguir viviendo en su hogar, mantener sus relaciones, sus rutinas y su vida cotidiana».
Para ello, explica, trabajan en áreas como la socialización, las terapias, la alimentación y, sobre todo, el acompañamiento. «Porque uno de nuestros objetivos fundamentales es mantener a las personas mayores conectadas con su entorno y con la comunidad, evitando el aislamiento».
De cara a los nuevos retos, aboga por comprender «cómo están cambiando» las expectativas de los mayores para adaptar los servicios. Desde la entidad que preside demanda que el acceso a estos servicios se garantice «como un derecho» y avanzar hacia un modelo «en el que los centros de día sean un recurso del que puedan beneficiarse todas las personas que lo deseen».
«Esto se puede promover desde la administración a través de las plazas concertadas, como sucede en nuestra comunidad con las residencias, es decir, esas plazas de titularidad privada financiadas de forma total o parcial por la administración pública para personas con un grado de dependencia reconocido».
MANTENERSE EN EL ENTORNO
Cuestionada sobre la dispersión poblacional, señala que se trabaja en buscar fórmulas «que permitan acercar los servicios a las personas, y no obligarlas a alejarse de su entorno, de su hogar y de su comunidad». Esto para que vivir en un entorno rural «no suponga tener menos oportunidades de acceso a servicios de calidad·.
De cara a afrontar la soledad no deseada, aclara que «no todas las personas necesitan lo mismo, ni todas entienden el bienestar de la misma manera». «Para algunas, participar en actividades, relacionarse y salir de casa será importante; para otras, quizá lo sea mantener sus rutinas», asevera sobre cómo abordar esta cuestión.

