Un camionero que prestaba servicios en una empresa de transportes en O Carballiño (Ourense) ha aceptado un año de prisión tras apropiarse de cerca de 3.000 litros de gasoil y vendérselo a terceros, llegando a amenazar al esposo de su jefa con «pegarle una tunda» tras haber sido despedido a consecuencia de los hechos.
Las partes han alcanzado conformidad en la audiencia preliminar celebrada este jueves en la Plaza número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ourense, condenando al inculpado a un año de prisión por un delito de apropiación indebida, así como al pago de una multa de un mes a razón de 5 euros diarios y de una indemnización de 6.000 euros.
Sin embargo, la jueza ha acordado la suspensión de la pena de prisión a cambio de que el condenado no delinca en tres años, pague la indemnización en cuotas de 150 euros mensuales y haga 75 días de trabajos en beneficio de la comunidad.
LOS HECHOS
Según se recoge en el escrito fiscal, el acusado –que trabajaba como camionero en la empresa de transportes desde octubre de 2021– se apoderó de gasoil del camión repostado a cargo de la empresa desde enero a mayo de 2022, vendiéndolo a terceras personas.
Fiscalía ha matizado que el inculpado llegó incluso a repostar el camión en momento en los que no tenía que trabajar por estar en huelga, así como a realizar un consumo doble en comparación con otros compañeros de trabajo que llevaban a cabo «su mismo trabajo y ruta».
Así, calculando en base al resto de empleados, se calcula que el ahora condenado se apoderó de unos 3.000 litros de gasoil por valor de 5.952 euros, así como de herramientas que se encontraban en el camión valoradas en 246 euros y de tres garrafas de aceite de 5 litros valoradas en 105 euros.
Tras descubrirse los hechos, el inculpado fue despedido, procediendo entonces a comunicarse con el esposo de la dueña de la empresa para amenazarlo por WhatsApp, «tanto por escrito como mediante audios».
Así, llegó a manifestarle que iba a «pegarle una tunda» y a decirle que «le diera de baja o sino lo mataba» y que «le iba a durar muy poco el chollo», añadiendo ademas que «si quería vivir tranquilo» fuera haciendo lo que el imputado le mandaba, amenazándole con «tirar la puerta de su casa abajo» y con «buscarlo y matarlo».

