Un informe de Greenpeace identifica un total de 19 «puntos críticos» en la costa gallega por los impactos del cambio climático.
En concreto, detecta «vulnerabilidad» de las costas gallegas por la confluencia de la subida del nivel del mar, el incremento de temperatura del agua –que registró su primera ola de calor marina en mayo con temperaturas de hasta seis grados por encima de la media en el Cantábrico–, así como el aumento de la intensidad de borrascas invernales.
Por todo ello, Greenpeace subraya que necesita una estrategia para la adaptación y conservación de la costa. Y esto ocurre en un verano en el que 110 personas fallecieron en Galicia por el calor, según el Sistema de Monitorización de Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.
Así, ve «alarmante» el calentamiento en el mar. En las estaciones científicas de Rande y Cortegada en las Rías Baixas se detecta incremento térmico de hasta 1,8 grados por década. «Este aumento de temperatura debilita el afloramiento costero de aguas frías y profundas, y provoca el desplazamiento de especies», advierte.
Según la Universidade de Vigo, hasta 63 especies están afectadas por este calentamiento, entre lo que destaca el congrio, la ostra o la vieira. Estudios del IEO-CSIC confirman que el aumento de la temperatura influye en la talla de la merluza, que «está disminuyendo y estiman que de seguir la tendencia de calentamiento actual, hacia finales de siglo su talla de reproducción podría verse reducida entre 4 y 9 centímetros».
A su vez, apunta que las invasiones vegetales degradan los fondos marinos: el alga asiática tiene uno de sus focos principales en A Coruña (frente a Durmideiras), expandiéndose hacia Oleiros y asfixiando a las comunidades locales de macroalgas atlánticas. A esto se suman las mortalidades de bivalvos registradas este invierno en la ría de Noia debido a la drástica bajada de salinidad provocada por las lluvias continuas de comienzo de 2026.
O CON, PUNTO MÁS CRÍTICO
Las borrascas invernales motivaron la declaración de zona de emergencia, lo que requirió partidas del Ministerio para la Transición Ecológica para la regeneración artificial en arenales de Pontevedra como Praia América. Los daños estructurales también han afectado a edificaciones en primera línea en Miño.
El punto más crítico se localiza en la playa y paseo de O Con, en Moaña (Pontevedra), donde la fuerza del agua ha socavado el pavimento.
En total, las reparaciones artificiales en la costa gallega han supuesto este año un coste de 6,4 millones de euros. Las regeneraciones artificiales no son una solución real porque suponen un elevado gasto millonario de dinero público en verter una arena que las próximas borrascas volverán a llevarse, ignorando que el mar no se frena con parches temporales sino con espacio para su dinámica natural.
También avisa de la huella del turismo en la costa gallega, con la concentración de escalas de grandes cruceros en los puertos de Vigo y A Coruña con picos de afluencia que colapsan las ciudades sin apenas beneficio para sus habitantes.
AUMENTAN LAS EMISIONES CONTAMINANTES 2024
El Observatorio Galego da Acción Climática (Ogacli) ha publicado un informe –que se suma a otro reciente de gases de efecto invernadero– en el que figura que las emisiones de contaminantes atmosféricos crecieron en Galicia en 2024. En detalle, los gases acidificantes aumentaron un 1,2%, los gases precursores del ozono se elevaron un 6,5% y las partículas finas (PM2,5) repuntaron un 19,7%.
La industria, el transporte y la maquinaria móvil, unido a los incendios forestales, fueron los principales impulsores del aumento de las emisiones registrado entre 2023 y 2024.
Aunque Ogacli valora una importante reducción de gases contaminantes en comparación con 1990, considera insuficiente todavía este recorte.

