La Universidad de Santiago de Compostela (USC) ha inaugurado este jueves el ‘Espazo Baena’ en la Facultad de Geografía e Historia, un espacio ubicado en la antecámara de la biblioteca y que rinde tributo a Xosé Humberto Baena Alonso, antiguo alumno de Filosofía y Letras y militante antifranquista que fue el último ejecutado por el régimen el 27 de septiembre de 1975.
Xosé Humberto Baena Alonso (Vigo, 1950 – Hoyo de Manzanares, 1975) fue estudiante en el edificio que hoy alberga la Facultad de Geografía e Historia, entonces Facultad de Filosofía y Letras. Militante antifranquista, en 1975 fue acusado de asesinato y pertenencia al FRAP en un procedimiento militar sumario y condenado a muerte, siendo fusilado el 27 de septiembre de ese mismo año.
El tribunal que lo juzgó y la sentencia dictada fueron posteriormente declarados ilegales, ilegítimos y nulos mediante la Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal emitida por el Gobierno de España el 16 de julio de 2025.
En el acto de este jueves, presidido por la rectora de la USC, Rosa Crujeiras; el decano de la facultad, Antonio Míguez Macho; y Flor Baena y Fernando Baena, hermanos del joven ejecutado, se ha inaugurado este espacio de homenaje que cuenta con una placa conmemorativa, varias fotografías del joven y la última carta que escribió a sus padres antes de su ejecución.
Durante su intervención, Flor Baena ha recordado a su hermano como un joven «idealista» y «noble» que comenzó su activismo en las propias aulas compostelanas, donde fue detenido tras una sentada estudiantil que le acarreó sus primeros antecedentes policiales.
Según el relato de su hermana, el destino de Xosé Humberto quedó sellado el 1 de mayo de 1975. Tras la muerte de un trabajador a manos de la policía en una manifestación en Vigo, Baena y otros amigos hicieron una colecta para publicar una esquela y enviar una corona de flores en la que pusiera ‘Muerto por la represión policial’.
El hecho de que tuvieran que dejar sus números de DNI para publicar el anuncio provocó su identificación y la necesidad de huir para evitar la detención. Ya en Madrid, Baena fue acusado del asesinato de un policía el 14 de julio de 1975.
Flor Baena ha denunciado que se trató de una acusación «imposible», ya que el día anterior su hermano se encontraba en la frontera con Portugal. «Era imposible que, con un coche viejo, llegara de la frontera a Madrid en ese tiempo», ha subrayado la hermana.
«NO SOY CULPABLE»
En esta línea, ha calificado el proceso judicial posterior como una «farsa», pues su hermano fue juzgado por un tribunal militar que no admitió pruebas de balística, ni huellas dactilares, ni el testimonio de los testigos de la defensa. El desenlace fue una de las últimas ejecuciones del franquismo.
Según ha destacado Flor, Xosé Humberto Baena mantuvo su inocencia hasta el final. «Nos dijo que, efectivamente, él no había sido, pero que no podía hablar porque él era una persona muy noble», ha detallado.
Pero la represión no terminó con el fusilamiento de Xosé Humberto, Flor Baena ha relatado cómo, cuando el cuerpo estaba siendo trasladado a Vigo en un coche fúnebre, la policía interceptó el vehículo en O Porriño para enterrarlo en el cementerio de Pereiro solos y sin presencia de la familia . «A mi padre le dolió muchísimo que, después de muerto, aún se lo hubieran robado», ha lamentado.
Asimismo, ha revelado que, tras un intento de la familia de reabrir el caso en Madrid ya en los inicios de la Transición, su casa fue incendiada. El fuego destruyó toda la documentación, libros y poemas de Xosé Humberto, en lo que la familia considera un intento de eliminar cualquier prueba que pudiera demostrar su inocencia.
REPARACIÓN OFICIAL
Tras décadas de lucha en tribunales españoles, en Estrasburgo y ante la justicia argentina, Flor Baena ha recordado que el 16 de julio de 2025 –hace un año– el Gobierno de España declaró finalmente ilegales y nulas las sentencias dictadas contra su hermano. «Me dio una alegría enorme, pero me cansé de llorar porque a él ya no le devolvemos nada», ha confesado emocionada.
Por su parte, la rectora Rosa Crujeiras ha reafirmado que la USC asume su responsabilidad de «preservar la memoria» y transmitir valores democráticos. Ha destacado que el ‘Espazo Baena’ «no es un espacio para la nostalgia, es un lugar para la memoria, para el conocimiento y, sobre todo, para la reflexión».
El decano Antonio Míguez ha concluido que el objetivo es que este sea un «espacio vivo» y de socialización estudiantil, restituyendo simbólicamente la presencia de Baena en las aulas de las que fue alumno.
«Xosé Humberto Baena era un militante, era un antifascista. Estaba luchando contra una dictadura fascista, que era la dictadura franquista. Y eso también queremos que se entienda y que esté presente en ese espacio», ha concluido el decano.

