El sector de vacuno de carne en Galicia se enfrenta con preocupación a un «cóctel» que, según advierte el sindicato Unións Agrarias (UU.AA.), va a provocar una caída de precios, después del incremento de los últimos tiempos.
De hecho, la organización ya detecta bajada en lo que se paga por la carne de ternera gallega, que se comercializa al amparo de la indicación geográfica protegida (IGP).
Por un lado, UU.AA. advierte del incremento de los costes de producción derivado de la guerra en Irán. Por otro, apunta al comercio exterior, pero «no es Mercosur», según incide, en un momento en que Brasil tiene vetada la venta de carne a Europa. Al país que señala el sindicato es a Marruecos, que cerró un mercado a donde Galicia destinaba un relevante volumen de animales vivos.
Este cierre, motivado por la dermatosis modular, es el que Unións pide levantar, regionalizando la problemática y dejando a Galicia fuera, para lo que insta a la Xunta a dirigirse al Ministerio de Agricultura para que intensifique las negociaciones con el gobierno marroquí.
Según sus informaciones, hubo ya un «primer contacto», pero Marruecos «se negó en redondo» y ahora la previsión es retomar las conversaciones en octubre, pero los representantes de los ganaderos reclaman que sea «antes».
Por otra parte, piden a la Xunta y a Ternera Gallega que impulsen campañas de promoción para posicionar la carne en mercados de alto nivel adquisitivo, lo cual permita elevar su precio de venta.
Según avisa UU.AA., en los últimos años se ha producido un «estrechamiento» en la diferenciación del valor de la carne que se comercializa con la etiqueta de ‘suprema’ (procedente de explotaciones) y la convencional (cebaderos), y también cada vez más el producto se dirige al mercado interno (Galicia) en lugar de ir para el resto de la península.
Asimismo, se opone a la introducción de nuevas razas en la IGP y, por último, describe otra casuística en el sector: una descompensación entre oferta y demanda, al aumentar la primera y disminuir la segunda.
La oferta, según explica, aumentó no por subida del número de explotaciones, pero sí por un ligero alza del total de cabezas de ganado y por el incremento del peso de las reses. La demanda, por su parte, ha caído según atestiguan las cifras de consumo (la distribución habla de una disminución de hasta el 12%).
PAC
Por otra parte, sobre la política agraria común (PAC), el sindicato agrario subraya que el vacuno de carne «tiene que jugar un papel fundamental» en la nueva etapa.
Al respecto, recuerda su propuesta para la creación de un «ecorrégimen» que beneficiase a las regiones de la cornisa cantábrica.

