Un hombre víctima de una agresión sexual en el municipio ourensano de O Barco de Valdeorras ha señalado durante el juicio celebrado este martes en la Audiencia Provincial de Ourense que el acusado insistía y, «a veces», le ofrecía dinero a cambio de mantener relaciones sexuales.
Tal y como ha declarado en Sala, el perjudicado y el inculpado mantenían con anterioridad una relación de amistad en la que «nunca había habido enemistad», y habiendo mantenido «esporádicamente» relaciones sexuales consentidas.
Sin embargo, la víctima ha relatado que, el día de los hechos, el acusado le envío un mensaje a través de la aplicación de WhatsApp en el que adjuntaba una captura de pantalla de un presunto vídeo suyo con contenido sexual, instándole a acudir a su domicilio.
RELATO DE LA VÍCTIMA
Así las cosas, el denunciante se desplazó hasta la vivienda del inculpado, accediendo a su dormitorio, en donde este insistió en que la víctima le hiciese una felación. Sin embargo, al negarse el perjudicado, el acusado procedió a inmobilizarlo en la cama, bajarle los pantalones y calzoncillos y agredirlo sexualmente.
Finalmente, la víctima ha explicado que, tras los hechos, el inculpado le indicó que «fuese al baño a limpiarse» y, una vez hubo abandonado el domicilio, el perjudicado llamó a una amiga que lo acompañó a un centro sanitario.
Asimismo, la representación del denunciante ha incluido como prueba documental una serie de capturas de pantalla de conversaciones mantenidas entre ambos, indicando, además, el perjudicado que, el día de los hechos, le manifestó al acusado que «no intentase nada raro, que no quería y que no iba a hacer nada».
RELATO DEL ACUSADO
Por su parte, el denunciado ha trasladado que las relaciones sexuales mantenidas entre ambos «eran siempre consentidas» y ha manifestado ser «consumidor habitual de marihuana», la cual se la ofrecía la víctima «por relaciones sexuales».
En este sentido, el inculpado ha declarado que «estaba pasando por un mal momento» durante el cual «estaba consumiendo mucho» y que por ello aceptó mantener relaciones sexuales «a cambio de marihuana».
Asimismo, el acusado ha señalado que el presunto vídeo de contenido sexual «es inexistente» y ha recalcado que, el día de los hechos, la víctima «volvió a ofrecer sexo a cambio de marihuana», que él aceptó y que el denunciante le preguntó en varias ocasiones si tenía dicho vídeo, negando el inculpado su existencia y manifestando entonces el denunciante que «se atuviese a las consecuencias». «No le di importancia porque qué podía pasar, pero aquí estamos», ha subrayado en juicio.
PRUEBA PERICIAL Y TESTIFICAL
Así, en el juicio han declarado como testigos, además, un agente de la Guardia Civil que acudió al centro sanitario tras recibir aviso por una posible agresión sexual, en donde habló con la víctima, señalando que este estaba «nervioso y agitado».
En esta línea, han acudido dos peritos que han ratificado el informe de reconocimiento inmediato de la víctima tras la agresión, en el que se observaron fisuras anales que «pueden ser compatibles con una penetración inadecuada o sin lubricación».
Asimismo, han ratificado la presencia de restos biológicos correspondientes al inculpado y han confirmado «no tener constancia» de que, con carácter previo, la víctima hubiese sufrido fisuras anales.
CONCLUSIONES
Por todo ello, Fiscalía atribuye al inculpado un delito de agresión sexual, solicitando la condena de siete años de prisión, así como el pago de una indemnización de 10.000 euros por daños morales, alegando que «no existió en ningún momento consentimiento de la víctima».
Asimismo, el Ministerio Fiscal ha recalcado que «no hay causa o razón para entender que la declaración es espuria o vengativa» y ha insistido en la «coherencia» del relato de la víctima, «compatible con lo que se observa» en su exploración.
A dichas conclusiones se ha adherido también el letrado de la acusación particular, que solicita para el inculpado la misma pena de siete años de cárcel, así como el pago de una indemnización de 12.000 euros.
Por su parte, la representación procesal del acusado ha interesado sentencia absolutoria al recalcar que «no han quedado acreditados» los hechos, insistiendo en la presencia de «numerosas contradicciones» en el relato del perjudicado a lo largo del proceso judicial.
En esta línea, la defensa ha subrayado que «no había chantaje» por parte del acusado y que este «no estaba enfadado ni discutió» con la víctima, incidiendo en que «qué sentido tiene que en un contexto de conversación normal le hubiese agredido sexualmente».

