La Xunta ha reabierto al paso el tramo del adarve de la Muralla de Lugo situado a la altura de la rúa do Moucho tras completar las obras de rehabilitación ejecutadas después del derrumbe registrado el pasado mes de febrero a causa de los temporales de invierno.
La actuación incorpora, además, un nuevo pavimento experimental cuyo comportamiento será evaluado durante los próximos meses para comprobar su resistencia, funcionalidad e idoneidad para futuras intervenciones en el monumento.
El delegado territorial de la Xunta en Lugo, Alfonso Villares, ha visitado este lunes la zona coincidiendo con la retirada de las vallas y de la pasarela provisional que permitió mantener el tránsito peatonal mientras fraguaba el nuevo material colocado sobre el adarve.
La intervención permitió recuperar en tiempo récord el tramo afectado por el desplome del paramento interior de la Muralla, una actuación que supuso una inversión cercana a los 200.000 euros y que quedó finalizada en aproximadamente un mes. Aprovechando estos trabajos, la Consellería de Cultura decidió ampliar también las pruebas técnicas que ya se venían desarrollando en otros puntos del monumento, concretamente en las inmediaciones del cubo XVIII y de la Porta Miñá.
CAPA IMPERMEABLE
Según ha explicado Villares, uno de los principales problemas de conservación de la Muralla son las filtraciones de humedad, responsables en gran medida del deterioro estructural de determinadas zonas del monumento. Por ello, el nuevo pavimento incorpora una capa impermeable destinada a minimizar la entrada de agua y mejorar la protección del conjunto histórico.
No obstante, la Xunta quiere comprobar también otros aspectos antes de extender este tipo de soluciones al resto del adarve, especialmente su comportamiento frente al uso diario de la ciudadanía y su integración con las características patrimoniales de la Muralla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
En la actualidad, se están ensayando cuatro tipos diferentes de acabados superficiales inspirados en técnicas constructivas de época romana. Los materiales utilizados combinan arena, cal y fragmentos de pizarra o arcilla, reproduciendo sistemas tradicionales empleados históricamente en este tipo de construcciones.
La nueva superficie instalada en el tramo de la rúa do Moucho ocupa algo más de diez metros de longitud y toda la anchura del paseo de ronda, cubriendo aproximadamente seis metros cúbicos de superficie. La mezcla utilizada parte de una de las fórmulas aplicadas previamente junto a la Porta Miñá, aunque incorpora una mayor proporción de teja triturada en pequeños fragmentos.
PLAN DE CONSERVACIÓN
La actuación forma parte del Plan de Conservación y Gestión de la Muralla impulsado por la Xunta, que prevé movilizar alrededor de un millón de euros durante el bienio 2026-2027 para ejecutar distintas actuaciones de restauración, mantenimiento y mejora en el monumento romano.
Desde la administración autonómica destacan que estas pruebas permitirán avanzar hacia soluciones más eficaces para la conservación del principal símbolo patrimonial de Lugo, compatibilizando la preservación histórica con el uso público diario de la Muralla.

