El Sindicato de Enfermería, Satse, ha organizado concentraciones en las cuatro provincias gallegas para reclamar una sanidad pública, tanto en atención primaria como hospitalaria, con más fisioterapeutas y con mejores condiciones laborales.
La organización ha denunciado que el «importante déficit» de estos profesionales que sufre la sanidad pública provoca «esperas de semanas y meses, posibles empeoramientos de los problemas de salud y elevados costes económicos».
Las concentraciones se han llevado a cabo en la zona de rehabilitación del Hospital Lucus Augusti de Lugo, en el Hospital de Piñor en Ourense, en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, y en el Hospital Montecelo de Pontevedra.
En ellas, tal y como ha informado el sindicato en un comunicado, se ha exigido, además de un aumento de las plantillas en atención primaria, adaptadas a las necesidades reales de la cartera de servicios, el incremento de las de atención especializada. Además, han exigido una mejora de las retribuciones.
Por otro lado, Satse ha incidido en la necesidad de la implantación de una agenda finalista que garantice una atención de calidad, así como la prolongación de jornada en atención primaria y de la actividad complementaria en el ámbito hospitalario, así como los recursos humanos suficientes para implementar de forma efectiva la cartera de servicios aprobada en el ámbito del Consello Asesor Técnico de AP.
SITUACIÓN LAMENTABLE
El sindicato ha sostenido que todas estas cuestiones lastran a los profesionales en su día a día. «Algunos centros tienen que compartir espacios, lo que limita el número de consultas que pueden tener», ha señalado para asegurar también que «los fisios que trabajan en el turno de tarde no tienen reconocida la turnicidad».
Asimismo, ha sostenido que se dan casos en algunas provincias, en los que faltan profesionales para llevar a cabo programas que están en atención primaria y ha puesto como ejemplo el de suelo pélvico.
El sindicato también ha asegurado que algunos profesionales se quejan de tener que trabajar con aparatos «obsoletos» y que, en algunas provincias, las prioridades uno «están en dos o tres meses de espera» y los pacientes neurológicos tienen que aguardar más de seis meses.

