La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, destacó que la Xunta destinó cerca de 33.000 euros a una actuación integral que permitió acometer la recuperación ambiental y restauración de infraestructuras del entorno del mirador de A Pena do Conde, en el Ayuntamiento de Sober.
Según explicó la conselleira durante la visita a esta zona, que se vio afectada por el fuego el pasado verano, la reconstrucción del mirador se llevó a cabo al amparo de la orden de ayudas convocada por la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático para la reparación de daños causados por los incendios forestales en infraestructuras de uso público localizadas en espacios naturales protegidos.
En este caso, el Ayuntamiento de Sober recibió una ayuda de cerca de 15.000 euros para la recuperación integral del mirador Pena do Conde, que es el primero de la Ribeira Sacra sobre el cañón del río Cabe y que, además, forma parte de una red distinguida con el sello de Calidad Turística de España.
La conselleira subrayó la importancia de recuperar «uno de los enclaves paisajísticos más singulares del municipio».
En ese sentido, la actuación consistió en el refuerzo de la estructura metálica mediante cordones de soldadura y enderezamiento de algunas chapas; nueva construcción de plataformas y escaleras con madera de pino tratada; reposición del suelo de la pasarela metálica y revestimiento de las paredes interiores de la misma con madera de pino tratada; y reposición de bancos y señalización con información gráfica.
Ángeles Vázquez remarcó que el Gobierno gallego realizó actuaciones de restauración ambiental y control de la erosión en una superficie aproximada de 4,3 hectáreas, con una inversión de más de 18.000 euros para minimizar el impacto del fuego en las laderas de fuerte pendiente hacia el río Cabe.
En concreto, en las zonas sin cobertura vegetal se aplicaron medidas urgentes de estabilización del suelo como albarradas de piedra y entramados de madera quemada, que se complementaron con otras acciones como siembras manuales y el acolchado de paja para reducir la escorrentía, retener sedimentos y acelerar la recuperación de la cubierta de vegetación.
También derribaron pinos quemados sin aprovechamiento forestal que fueron reutilizados para la construcción de entramados de troncos y así contribuir a retener sedimentos transportados por la escorrentía, favorecer la infiltración del agua en el suelo, reducir la velocidad de la escorrentía y su capacidad erosiva y aumentar la rugosidad hidráulica del terreno.

