El cabecilla de la organización criminal asentada en Málaga que introdujo 650 kilos de cocaína por el puerto de Vigo en abril de 2023, estaba «obsesionado» con hacerse con el monopolio de la importación de droga por la terminal viguesa y «no quería que nadie se lo pisara».
Así lo ha manifestado el agente policial encubierto, con código ‘Encina’, en su declaración como testigo en el juicio que se celebra por estos hechos en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra.
Este testigo logró ganarse la confianza del jefe de la organización, Damián G.U. (que está en paradero desconocido), simulando que tenía vínculo laboral con la actividad logística y portuaria, y el jefe le encargó que, junto a personal de su confianza, facilitase la descarga en Vigo de un contenedor con droga (camuflada en medio de palés con bananas), y facilitase el «rescate» de esa cocaína para su posterior carga y traslado en un camión.
En su declaración ante el tribunal, el agente ‘Encina’ ha explicado que fue contactado por la organización criminal a mediados de 2022 a través de un subalterno y que, con el paso de los meses, tuvo varios encuentros con el jefe, que se hacía llamar ‘Oldmarine’ y conversaciones vía Telegram.
ORGANIZACIÓN MUY ASENTADA Y CON EXPERIENCIA
Según su testimonio, ‘Oldmarine’ lideraba una organización «muy asentada», con gran capacidad logística y una estructura fuerte y, de hecho «alardeaba» de su experiencia con otros cargamentos de cocaína, que había logrado introducir en España. Sin embargo, tras verse inmerso en varias causas judiciales, su objetivo era alejarse del puerto de Algeciras, en el que operaba habitualmente, y por eso buscaba gente con contactos y conocimiento de los puertos gallegos de Vigo y Marín. «Decía que la vía de Vigo era muy atractiva», ha explicado el testigo policial.
Además, Damián R.U. le habló en sus conversaciones de otro cargamento de 1.300 kilos de cocaína, pero que había sido interceptado en Colombia. Sin embargo, tenía capacidad para organizar otros envíos, como así se demostró, y presumía de que, si conseguía afianzar la ruta por Vigo, podría hacer traslados «regulares» de cargamentos de hasta 1.800 kilos de cocaína. «Tenía los contactos en Colombia, la infraestructura de transportes, documentos para dar apariencia de legalidad a esos transportes, y mucha gente que era ‘invisible’ para nosotros», ha detallado el policía.
El testigo ha insistido en que la organización no estaba formada por «principiantes» y ha explicado como, en un momento determinado de los preparativos del transporte, le pidieron que fuera a Colombia para probar su implicación y su fiabilidad como colaborador. El agente encubierto rechazó esa propuesta y, en ese momento, el operativo «se enfrió».
ENVÍO DESDE COSTA RICA
No obstante, meses después la organización volvió a contactarle para un nuevo envío, esta vez 650 kilos de cocaína camuflada en palés de banana procedentes de Costa Rica. «Vuelven a recurrir a mí, porque me consideran útil para sus propósitos», ha señalado, y ha explicado que ese envío era una «prueba» y que, si tenía éxito, se harían envíos mayores.
El nuevo contacto se produjo en febrero de 2023 y, a partir de ese momento, todo se precipitó porque la red tenía «prisa» y su jefe «ya fue muy directo, ya habló de propuestas concretas, precios, planes cerrados y plazos».
El plan era esperar la llegada del barco a la terminal viguesa, que se produjo el 25 de abril. La organización facilitó a su ‘colaborador’ en el puerto los datos del contenedor concreto y de los palés para la localización de la cocaína, que fue descargada en un camión e iba a ser trasladada a una nave de Vigo, donde se haría el intercambio con los palés de banana.
Para llevar a cabo estas acciones, el jefe de la red encargó a ‘Encina’ que buscase gente de su confianza. El precio que iban a cobrar estos colaboradores (en realidad, agentes de Policía encubiertos) por su «servicio» era de 1.775.000 euros.
Todo el operativo estaría bajo la supervisión de tres hombres de la organización, que se desplazaron desde Málaga a la ciudad olívica (y que se sientan en el banquillo de los acusados, junto con el chófer del camión).
La intención era sustituir los palés «contaminados» por otros con banana y reponer la carga, de manera que el destinatario final de la fruta no sospechase nada, y esa ruta pudiera volver a ser utilizada para posteriores narcotransportes. Finalmente, de camino a la nave con la droga, el camión fue interceptado y se detuvo a los tres miembros de la organización y al conductor.
La Fiscalía pide para cada uno de los cuatro acusados 12 años de prisión y multa de 100 millones de euros, por un delito de tráfico de drogas cometido por una organización criminal.

