Las defensas de Manuel Reija, el lotero de A Coruña acusado de quedarse con una primitiva millonaria y de ocultar a su legítimo dueño que el boleto tenía premio, y de Miguel Reija, su hermano y delegado de Loterías en esta provincia, han rechazado la existencia de una actuación «delictiva» por parte de ambos.
Ha sido en la última sesión del juicio en la Audiencia Provincial de A Coruña durante la exposición de sus conclusiones, después de que en la jornada del martes fuera el turno de Fiscalía y las acusaciones particulares que han mantenido su petición de seis años de cárcel para ambos.
Para el lotero por el delito de estafa o, alternativamente, de apropiación indebida, y para su hermano por blanqueo de capitales. Frente a ello, la defensa del primero plantea la absolución y, subsidiariamente, la atenuante de dilaciones indebidas. Absolución reclama también el abogado del delegado de Loterías en A Coruña.
En la lectura de las conclusiones de esta parte, el letrado de Manuel Reija, el lotero, ha asegurado que los argumentos de Fiscalía y acusaciones particulares se basan «en conjeturas sin certeza». «Hay una ausencia de pruebas suficiente», ha añadido.
En similares términos, se ha pronunciado el abogado del delegado de Loterías en A Coruña, quien ha insistido en que el juicio no es «un debate moral». «No está acreditado la comisión de un delito», ha dicho antes el letrado de Manuel Reija.
Con un repaso de lo que consideraron estas partes la cronología de los hechos, el abogado del delegado de Loterías en A Coruña ha argumentando que no hay «base jurídica real» para la condena. También ha señalado que su cliente actuó en base a las actuaciones que competen a un delegado de Loterías.
«No tenemos la certeza absoluta que exige el reconocimiento de la titularidad», ha manifestado, por su parte, el abogado del Estado en relación a la reclamación de dos familias para cobrar el dinero. «No hay a quién pagarle el boleto», ha afirmado. Esto para descartar la responsabilidad civil de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado.
FISCALIA Y ACUSACIONES
Frente a ello, y según lo que expusieron el martes en sus conclusiones, Fiscalía y acusaciones entienden que ha habido «14 años de opacidad» por parte de los acusados y una actuación «malévola» por la «avaricia» con el objetivo de lograr cobrar el premio.
También que el lotero no estaba solo, sino con el dueño legítimo, cuando comprobó que la primitiva tenía un premio de 4,7 millones de euros. Además, sostienen que su hermano le ayudó y que ocultaron que había no solo este boleto sino un grupo de ellos para no facilitar la búsqueda del propietario legítimo.
Junto a la posible responsabilidad penal de ambos acusados, en el juicio también se dirime quién es el legítimo propietario, con dos familias ejerciendo la acusación particular: la viuda y la hija del hombre al que la Policía considera, tras una investigación policial en 2018, el verdadero dueño y la de otra persona — también fallecida como el primero — que llegó en su momento a hacer una reclamación, pero descartándose que fuese el dueño.
HECHOS
Según el Ministerio Público, el hombre ya fallecido, al que se considera el propietario, acudió en julio de 2012 al establecimiento del lotero para comprobar si los boletos que tenían estaban premiados.
Sin embargo, sostiene el Ministerio Público, el acusado «conocedor del alto importe del premio, se lo quedó para así, junto con los demás boletos, y no comunicó al apostante dicho extremo ni tampoco le devolvió el resguardo ni el comprobante expedido por el terminal».
«Con el boleto en su poder y completamente seguro del alto valor que tenía, ese mismo día acudió a la delegación provincial de Loterías y Apuestas del Estado de A Coruña», en la que estaba al frente su hermano «con la finalidad de acelerar los trámites del cobro del resguardo, prescindiendo de cualquier procedimiento reglado y como si fuese legítimo poseedor».
«Siendo plenamente consciente de la ilegitimidad de la posesión de este título por parte de su hermano», asegura que este «se dispuso a allanar el camino» con actos tendentes «a disfrazar el verdadero origen del boleto» a los efectos de que se pudiese «hacer efectivo el premio». También señala que «omitió toda actuación, como delegado provincial, que pudiese servir para verificar el origen real» del mismo.

