La hermana de los dos acusados por, presuntamente, quedarse con una primitiva millonaria en A Coruña en 2012 — hechos que se juzgan en la Audiencia coruñesa 14 años después — ha rechazado que sus hermanos — uno lotero en esta ciudad y otro entonces delegado provincial de Loterías — urdiesen un plan para quedarse con el boleto premiado.
«Ninguno de los dos tienen mente conspiranoica», ha aseverado durante su declaración como testigo. «Mi hermano Manuel no tendría huevos de hacer semejante cosa», ha dicho en otro momento y en relación a la acusación de que este habría ocultado al verdadero dueño del boleto que estaba premiado para decir luego que lo había encontrado en su despacho y poder reclamar el importe, como sostienen Fiscalía y acusaciones particulares.
Y es que la cuarta sesión, previa a la declaración de los dos acusados prevista para el lunes, día 20, se ha centrado en la declaración de policías que se encargaron de recabar huellas para ver si era posible determinar quién era el dueño; exresponsables de Loterías y Apuestas del Estado, para concretar qué procedimiento se sigue en casos así, y la hija de una de las personas que lo reclamó y que la Policía consideró que no era el legítimo dueño.
Esta parte y otra familia, la viuda y la hija de un hombre que la investigación policial sí consideró el verdadero propietario, ejercen la acusación particular en una vista con sendas defensas por cada uno de los acusados, junto a la aseguradora personada y la Abogacía del Estado.
A ellos, se suma Fiscalía que solicita para el primero seis años de cárcel por un delito de estafa o, alternativamente, por apropiación indebida. Para su hermano, el exdelegado provincial de Loterías, pide la misma pena de prisión por blanqueo de capitales o por encubrimiento.
RECLAMACIÓN
La hija del hombre que la Policía nunca consideró el verdadero dueño, al descartar que hubiese sus huellas en el boleto, ha manifestado que hicieron la reclamación en la delegación de Loterías, en la que trabaja la familia Reija al tener un contrato mercantil con la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE).
También ha especificado que Miguel Reija, exdelegado provincial de Loterías y acusado junto a su hermano Manuel Reija, el lotero, le aseguró que ya se había cobrado y que el boleto estaba en una caja fuerte en Loterías del Estado. «Mi padre dijo que se estaban quedando con él», ha apuntado sobre la primitiva premiada.
Antes ha prestado declaración la hermana de los dos procesados — Miguel Reija hoy no compareció por prescripción médica — para rechazar que hubiese una actuación ilícita por parte de sus hermanos. Así, ha explicado que Manuel se acercó a la delegación de Loterías, donde ella trabajaba como administrativa, con rostro preocupado y que explicó que se había encontrado con un grupo de boletos y que para su «sorpresa» uno tenía premio.
También ha aseverado que le preguntó a su hermano Miguel lo que debía de hacer y que este le dijo que volviese al despacho por si había reclamaciones. Al respecto, el Ministerio Público ha insistido en sus preguntas si no existía obligación de haber enviado directamente a la SELAE el boleto premiado.
ORIGEN DEL CASO
El caso tiene su origen en uno de los episodios más recordados sobre el cobro de premios de Lotería: el de un boleto agraciado con 4,7 millones de euros que el lotero dijo haberse encontrado y que, durante años, tuvo una propiedad discutida.
Varias personas se postularon como posibles dueños de este premio, mientras que el lotero argumentaba que no había aparecido el propietario y, por tanto, tenía derecho a cobrar el montante. Al año siguiente de sellarse, el Ayuntamiento de A Coruña inició un «expediente de hallazgo» para buscar al ganador del billete premiado, que el lotero dijo haber encontrado en su administración de la plaza de San Agustín estando solo.
Con posterioridad, se inició la investigación policial. En ella, se cuestionó la versión facilitada por el hombre sobre el hallazgo casual del billete, llegando a considerarse que él mismo le había el premio al verdadero dueño cuando este había acudido a comprobar el boleto. La investigación señaló a un presunto legítimo propietario, ya fallecido, y cuyos herederos ahora reclaman el premio.
HECHOS
La Fiscalía relata que el hombre ya fallecido, al que se considera el propietario, acudió en julio de 2012 al establecimiento del lotero para comprobar si los boletos que tenían estaban premiados.
Sin embargo, sostiene el Ministerio Público, el acusado «conocedor del alto importe del premio, se lo quedó para así, junto con los demás boletos, y no comunicó al apostante dicho extremo ni tampoco le devolvió el resguardo ni el comprobante expedido por el terminal».
«Con el boleto en su poder y completamente seguro del alto valor que tenía, ese mismo día acudió a la delegación provincial de Loterías y Apuestas del Estado de A Coruña», en la que estaba al frente su hermano «con la finalidad de acelerar los trámites del cobro del resguardo, prescindiendo de cualquier procedimiento reglado y como si fuese legítimo poseedor».
«Siendo plenamente consciente de la ilegitimidad de la posesión de este título por parte de su hermano», asegura que este «se dispuso a allanar el camino» con actos tendentes «a disfrazar el verdadero origen del boleto» a los efectos de que se pudiese «hacer efectivo el premio». También señala que «omitió toda actuación, como delegado provincial, que pudiese servir para verificar el origen real» del mismo.

