El gobierno local de Santiago, encabezado por la alcaldesa, Goretti Sanmartín, tratará de sacar adelante este miércoles los presupuestos para 2026, que superan los 148 millones de euros, sin tener asegurado el voto a favor de PSOE y concejalas no adscritas.
Las miradas de todos los grupos municipales, especialmente los que componen el gobierno compostelano, BNG y Compostela Aberta, están puestos en el pleno extraordinario convocado para la tarde de este miércoles, 25 de marzo.
Allí se debatirán los presupuestos del Ayuntamiento para 2026, que este año suben un 1,64% con respecto al total de 2025 y superan los 148 millones de euros. Así, el montante consolidado con las entidades del sector público municipal asciende a casi 152 millones.
Para su aprobación, la alcaldesa necesita el apoyo de PSOE y concejalas no adscritas, grupos compuestos por dos y cuatro edilas respectivamente, ya que con los ocho concejales del gobierno local –seis del BNG y dos de Compostela Aberta–, entre los que se incluye la mandataria local, y el previsible voto en contra de los 11 populares, las cuentas no dan. Y es que en este caso, la abstención de socialistas y no adscritas no bastaría para que saliesen adelante.
En el caso de no aprobarse, la alcaldesa se vería abocada a una cuestión de confianza, un escenario al que se ha abierto en sus últimas intervenciones, en las que afirmó que «hará lo que tenga que hacer para que haya presupuestos».
POSICIONAMIENTOS
En este contexto, en los últimos días los concejales se han ido pronunciando, dejando entrever ciertas complicaciones para que las cuentas municipales vean la luz en el pleno. Las edilas no adscritas, lideradas por Gonzalo Muíños, han trasladado que con todos los preacuerdos incumplidos y sus 20 propuestas ignoradas, el voto «solo puede ser la abstención».
Concretamente, hacen referencia a aspectos como que se acordaron reducir en 900.000 euros los ingresos en multas para hacer una revisión a la baja, pero no se efectuó en la realidad; o que hay partidas sobredimensionadas, a pesar de estar en el último año del mandato y que «habría que ejecutar lo ya planificado».
En el caso del PSOE, los concejales Sindo Guinarte y Marta Abal afirmaron que no apoyarán las cuentas municipales y el sentido de su voto –aún no decidido– será en contra o la abstención, dependiendo de los compromisos políticos del gobierno local con las peticiones que le hicieron.
Abal lamentó que, a pesar de ser el presupuesto más alto de la historia, el anexo de inversiones es «claramente insuficiente». También criticó la gestión de fondos europeos y alertó de que el gobierno compostelano está «poniendo en peligro» algunos ya captados al no consignar la proporción mínima suficiente.
Por su parte, el PP también ha reservado el sentido de su voto, que se decidirá en la reunión previa al pleno. No obstante, el portavoz de los populares de Santiago, Borja Verea ha insistido en que «no son sus presupuestos», ya que harían unos «completamente diferentes».
Además, remarcó que las últimas cuentas aprobadas –en las que los populares votaron en contra– no se vieron reflejadas en una mejora de la ciudad a pesar de ser los presupuestos más altos de la historia de la capital gallega, señalando aspectos como la limpieza de las calles o la gestión de los centros socioculturales.
LA ALCALDESA LLAMA A LA «RESPONSABILIDAD»
En este escenario, la mandataria local hizo en sus últimas intervenciones un llamamiento a la «responsabilidad», apelando a la «reflexión» de los miembros de la Corporación municipal. «Tienen que hacerse una pregunta ¿qué resuelven estos presupuestos?, ¿Qué gana Compostela con que no se aprueben?», se autopreguntó, remarcando que las cuentas «permitirán atender el incremento del coste de los servicios públicos».
Detalladamente, se refirió a los 14 millones de euros que cuesta la limpieza y la recogida de residuos; los 4,2 millones de euros que factura la nueva depuradora; el nuevo contrato de los centros socioculturales; los servicios de conciliación. «El capítulo donde están la mayoría de estos servicios, crece un 5,65% y supera los 70 millones de euros», ha subrayado.
También, la mandataria local apuntó que aprobar las nuevas cuentas permitiría aumentar la protección social; incrementar el número de bomberos y policías; acondicionar parques urbanos o invertir en el rural, entre otros aspectos.
En esta coyuntura, y tras instar a los distintos grupos municipales a reflexionar y adoptar una postura «responsable», Sanmartín fue preguntada de forma expresa sobre si, en el caso de no ser capaz de aprobar las cuentas para 2026, se sometería a una cuestión de confianza, una vía a la que dejó la puerta abierta.
«Evidentemente, haremos lo que tengamos que hacer para que haya presupuestos, pero creo que todo el mundo tiene que hacer una reflexión de aquí al miércoles», insistió.
Si finalmente este miércoles Sanmartín no logra aprobar los presupuestos y queda abocada a la cuestión de confianza, tendrá que convocarse otro pleno para vincular su aprobación. En el caso de perderlo, tendrá que pasar otro mes para que queden aprobados de forma automática. De esta forma, los presupuestos no verían la luz hasta el mes de mayo.

